ROMÁNICO DE LA HOYA DE HUESCA Y SOMONTANO

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¡¡Vuelta al románico, arte y parte proba y nada enteca de nuestra historia..!! Bueno, al menos, bien representado en la presencia eclesial de los siglos pasados. Y, ¡¡vele ahí..!!, hasta estudiosos historiadores se esfuerzan en conservar las memorias siendo un acicate para la reconstrucción, donde proceda, que siempre procede. Eso, un testimonio virtual, ante la imposibilidad de la visita puntual y directa. 

(Información, fotos y literatura, desde el “portal” de ARTEGUIAS.COM, mediante el programa “FEEDLY”, y alguna reflexión propia)

GERUNDIO

Románico en la Hoya de Huesca y Somontano


Músico y bailarina

El recorrido por los alrededores de Huesca (Hoya de Huesca y Somontano de Barbastro) nos conduce por un territorio donde se combinan las últimas estribaciones del Prepirineo y las llanuras del Somontano.

Estas dos comarcas: La Hoya de Huesca y Somontanto ocupan el sector centro-occidental de la provincia de Huesca.

En lo referente a su arte, se trata de un románico tardío muy afectado por el estilo cisterciense de las órdenes militares que señorearon en Aragón.

Castillo de Loarre, uno de los monumentos estelares de la Hoya de Huesca

Llamamos la atención sobre el desarrollo de las portadas de este románico. Son de grandes dimensiones y numerosísimas arquivoltas.

Campanario románico de la iglesia de San Miguel de Huesca

En otra faceta completamente distinta, las formas elegidas en su escultura y el simbolismo que derrochan, hacen del maestro de Alquézar uno de los más interesantes del románico español.

San Miguel de Foces. Ibieca. Huesca

En la selección de monumentos que hemos hecho se encuentra las iglesias de San Salvador y Santiago de Agüero, el Castillo de Loarre, San Pedro el Viejo de Huesca, con su magnífico claustro y el claustro de la Colegiata de Santa María de Alquézar.

Puerta de la iglesia del Castillo de Loarre

No debemos olvidarnos de visitar otras iglesias singulares e interesantes como La ermita de Santa María de Salas, a las afueras de la ciudad de Huesca, el Palacio de los Reyes de Aragón, Casbas, Peralta de Alcolea, San Miguel de Foces en Ibieca, etc.

Románico en la Hoya de Huesca

Iglesia de Santiago de Agüero

Puerta de Santiago de ÁgüeroLa sorprendente iglesia de Santiago de Agüero es una de las más preciadas joyas monumentales de la Hoya de Huesca.

No cabe duda que, a pesar de estar un tanto retirada, es uno de los monumentos románicos aragoneses más famosos y visitados, incluso por aquellas personas que no se consideran amantes del románico, puesto que aparece en la mayoría de las guías turísticas de contenido general.

A ello nos es ajeno, su ubicación en un lugar solitario, en las cercanías de la localidad de Agüero, pero encaramada en lo alto de una colina rodeada de bosque. Para llegar hay que tomar una pista no asfaltada que sale de la carretera.

Iglesia de Santiago de Agüero

También ha sido objeto de numerosos estudios específicos por historiadores del arte y aficionados, puesto que, como veremos, es un edificio con muchos enigmas y particularidades -además de seguros replanteamientos en la obra- por lo que no siempre dichos estudios han llegado a parecidas conclusiones.

Santiago de Agüero: fachada sur

De probable origen monástico, Santiago de Agüero comenzó de una manera completamente soberbia, con una monumentalidad acusada como pocas se construyeron en la Edad Media aragonesa. El planteamiento era de planta basilical, constituida por tres naves y cabecera tripartita, todo ello de exquisita fábrica de sillería arenisca, donde encontramos numerosas marcas de cantero. Este planteamiento, debió ser obra del taller que trabajó en la cabecera de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada puesto que hay grandes concomitancias en el plano arquitectónico (tipo de ventanales, protagonismo de las columnas al estilo hispanolanguedociano, etc.) y escultórico (dos relieves de frisos esculpidos en el exterior y en el interior de la cabecera).

Grifo esculpido en el friso exterior

En un momento dado se ocupó de las obras el taller de San Juan de la Peña, también conocido como taller del maestro de Agüero, precisamente por su intervención en esta iglesia. De estos artesanos es la espléndida puerta del muro sur.

Capitel del Maestro de Agüero en la puerta

Introducción al taller del Maestro de Agüero

Hay que recordar aquí la importancia de este taller conocido como de Agüero o San Juan de la Peña. El taller de este maestro y posiblemente sus discípulos trabajan entre 1170 y 1210 en el norte de Huesca y, sobre todo, en las Cinco Villas de Zaragoza, llegando a Navarra (Sangüesa): Claustro de San Juan de la Peña, Claustro de San Pedro el Viejo de Huesca, Santiago en Agüero, San Gil de Luna, San Salvador de Luesia, San Miguel Arcángel de Biota, San Salvador de Ejea de los Caballeros, San Nicolás de El Frago, San Felices de Uncastillo y Sta. Mª la Real de Sangüesa (Navarra).

Capitel. Taller del Maestro de Agüero

Posible se trate de un maestro desgajado de uno de los talleres vinculados a Silos.

Su plástica es muy fácilmente reconocible:

  • Puertas con vanos estrechos flanquedas por numerosas columnas.
  • Presencia de tímpanos en dichas puertas.
  • Ojos de insecto en los personajes.
  • Moldeado de los cuerpos un tanto esquemático.
  • Pliegues redondeados, sobre todo en hombros y muslos.

La pareja de músico y bailarina es uno de los motivos más identificativos del Taller de Agüero o San Juan de la Peña

En cuanto a la iconografía, hay una serie de temas recurrentes:

  • Bailarina contorsionada junto a un músico
  • Leones andrófagos en las mochetas que soportan los tímpanos.
  • Guerrero contra el dragón
  • Ángeles con aparente abdomen de insecto (aunque lo que se pretende es representar la salida del cielo mediante ondas)
  • Adoración de los Reyes Magos en tímpanos

Sin embargo, tan magna empresa quedó inacabada y tras finalizar el primer tramo de dichas naves, a modo de crucero, se cerró apresuradamente, como se aprecia en el muro occidental donde se pueden observar perfectamente los capiteles de las columnas de uno de los pilares de separación de las naves. La volumetría resultante parece más la de una iglesia de planta centralizada, a pesar de no disponer de cimborrio, que de iglesia latina medieval.

Potentes volúmenes de la iglesia de Santiago de Agüero, en la Hoya de Huesca

Exterior de la cabecera

El soberbio juego de grandes columnas dobles y triples genera en el aspecto exterior del templo ese aspecto robusto y poderoso. Salvo un friso del que luego hablaremos y la puerta de ingreso, el exterior es de una sobriedad escultórica total. Los capiteles y los canecillos son completamente lisos.

Santiago de Agüero: ábside central

Centrándonos en la cabecera, el ábside mayor cuenta con dos grupos de tres columnas, siendo las centrales mucho más gruesas. En los tres paños, hay sendos grupos de dos aspilleras estrechas próximas que se corresponden a los dobles ventanales del interior.

Detalle del friso exterior, con una escena del ciclo de Job

El citado friso se esculpió en la imposta que sirve de base a los ventanales. Cuenta con una plástica y una iconografía calcadas a ciertos grupos escultóricos de la cabecera de la catedral de Santo Domingo de la Calzada. Concretamente, encontramos el ciclo veterotestamentario de las tribulaciones de Job, además de numerosas bestias fantásticas como dragones, centauros, sagitarios y grifos.

Dragones enfrentados

Puerta sur

Es una soberbia y típica puerta del taller de San Juan de la Peña: vano estrecho, tímpano bajo las arquivoltas soportadas por mochetas, gruesas columnas y rico repertorio escultórico lleno de gracia y movimiento.

Puerta. Santiago de Agüero

En el tímpano se esculpió el episodio de la Adoración de los Reyes Magos. Siempre ha llamado la atención la sensación de gran dinamismo que trasmite este relieve -estamos ya ante escultura tardorrománica de finales del XII, donde el hieratismo plenorrománico deja paso al movimiento del gótico). En este caso, el Maestro de Agüero consigue reflejar el impulso de avance de los visitantes hacia la Sagrada Familia mediante tres líneas diagonales: la de los brazos de los reyes magos que se encuentran arriba, de pie; la mano del astrónomo postrado que se prolonga en el cuerpo del Niño Jesús y el ángulo que forma el bastón de San José con relación al suelo.

Tímpano

También se ha hablado mucho de la postura de uno de los reyes, postrado y besando el pie de Jesús. Tradicionalmente se ha ligado esta postura a las ceremonias bizantinas. Sin embargo, para Bango Torviso, se trata de una fórmula de vasallaje bien conocida en el Occidente europeo, incluyendo los reinos cristianos hispanos.

Detalle del tímpano

En las mochetas que soportan dicho tímpano aparecen los habituales leones andrófagos tan característicos de este taller. En las columnas, vemos escenas de músicos y bailarinas, leones devorando una cabra, infantes guerreros en combate, leones con cabeza humana, sagitarios, etc.

Capitel con músico y bailarina

Los canecillos del tejaroz también son figurados, con temas zoomorfos y antropomorfos.

Posiblemente, para evitar un debilitamiento del muro por la apertura del vano de la puerta, en su interior se reforzó con una arco sobre columnas semejante a un templete o baldaquino, Aquí también encontramos numerosos capiteles del Taller de San Juan de la Peña.

Interior

Cuando nuestros ojos se van acostumbrando a la oscuridad, descubrimos un espacio de soberbia armonía y fuerte personalidad medieval. El ábside central es una obra maestra y nos llama inmediatamente la atención. Dos gruesas columnas adosadas al muro absidal recogen los nervios de refuerzo de la bóveda de horno Una preciosa arquería sobre finas columnas rodea el hemiciclo en su nivel más bajo. Sus numerosos capiteles muestran diseños geométricos y vegetales, salvo uno que muestra la cabeza barbada de un monarca medieval. Algunos autores han relacionado este rostro regio con el posible comitente de la iglesia que nos ocupa.

Pero del interior, además de su noble arquitectura, debemos fijarnos en el friso a modo de imposta del interior del ábside meridional. Está repleto de escenas del Ciclo de la Natividad de Cristo y es obra de las mismos manos que los relieves del exterior del ábside central, y que asociamos a Santo Domingo de la Calzada.

Iglesia de San Salvador de Agüero

No hay que olvidar que en el centro de la propia población de Agüero tenemos la iglesia de San Salvador que funciona como templo parroquial de la localidad.

Detalle del Tetramorfos. Iglesia de San Salvador de Agüero

En origen fue una iglesia del siglo XII pero, a diferencia de su hermana de Santiago, fue muy adulterada durante las centurias siguientes (especialmente en los siglos XVI y XVII), si bien quedan restos de muros, parte de la cabecera, la escalera que sube a la torre campanario y una excelente portada en el costado septentrional que es tan apreciable que centra el mayor interés de nuestra visita a esta iglesia, como veremos.

Iglesia de San Salvador de Agüero:  capitel

El edificio original constaba de una sola nave engarzada a una cabecera de un ábside. Posteriormente se abrieron vanos en los muros laterales para ampliarla. Todavía quedan algunos capiteles fitomorfos y de leones.

Puerta de la iglesia de El Salvador, Agüero

Con todo, el interés del aficionado al románico se centra en la soberbia portada del muro norte, que a pesar de no se de grandes dimensiones, llama la atención por lo cuidado de sus detalles. Todo ello a pesar de que parece que fue recompuesta y reubicada aquí procedente de otro lugar.

Puerta de escaso abocinamiento de arquivoltas de decoración variada: taqueado, palmetas, flores, etc. que cobija un precioso tímpano.

La temática de éste es clásica en el románico: la Parusía de Cristo en Majestad entronizado bendiciendo y mostrando el Libro de la Vida. El Tetramorfos rodea a Jesús, con inscripciones que identifican a cada uno de los evangelistas.

Una particularidad es que los extremos del tímpano no son soportados por las esculturas-mocheta habituales sino por dos columnas con sus respectivos capiteles. Si a estas dos sumamos las cuatro que hay bajo las arquivoltas, en total son seis, con capiteles de carácter simbólico (con gran protagonismo de los leones y las aves interactuando con el hombre), más propios del románico pleno que del tardorrománico en que se encasilla a esta puerta.

Hombre con báculo (¿abad?) entre leones

De izquierda a derecha tenemos diversos motivos.

  • Capitel de leones en la puerta de San Salvador de Agüero

A pesar de la proximidad de esta iglesia de San Salvador y la más famosa de Santiago, es evidente que los talleres que trabajaron en ambas no son el mismo. Nada encontramos en San Salvador del Taller de San Juan de la Peña.

En el interior nos interesa una pareja de capiteles voluminosos que muestran leones y grifos de gran tamaño.

Capitel con león y grifo. Interior de San Salvador de Agüero

Iglesia de San Salvador de Murillo de Gállego

Lo primero que debemos significar de la iglesia de San Salvador de Murillo de Gállego es que esta localidad no se encuentra en la provincia de Huesca, sino en la de Zaragoza, aunque comarcalmente se incluye en la Hoya de Huesca.

Capitel de leones

Otro dato interesante es que Murillo de Gállego fue plaza adelantada en la reconquista aragonesa y formó parte del denominado “Reino de los Mallos”, pequeño y efímero estado medieval (duró sólo unos catorce años) constituido por Agüero, Murillo, Riglos, Marcuello, Ayerbe, Sangarrén y Callén. Este reino perteneció a la reina Berta de Aragón (1097– 1111) como dote de su marido Pedro I de Aragón.

Parece probable que poco después de recibir este territorio -año de 1097- se mandará la edificación de la iglesia de San Salvador dentro de los cánones del románico pleno aragonés.

Iglesia de San Salvador de Murillo de Gállego: magnífica cabecera con cripta

El aspecto general de las partes románicas relaciona este templo con las cabeceras-cripta de Loarre o la de Sos del Rey Católico. En efecto, en Murillo de Gállego se edificó la cabecera triabsidal sobre un barranco, nivelándose gracias a una cripta tripartita, como en los casos citados anteriormente. Su particularidad estriba en que los ábsides laterales de esta cripta se dispusieron a más altura que el central.

Hubo una consagración en 1110, pero ello debería ser sólo aplicable a un espacio limitado del templo: posiblemente cripta y parte de la cabecera pues observamos en todas las partes de la iglesia, manos muy distintas en la escultura, que van desde el buen románico pleno de esas fechas hasta la obra de artesanos locales poco cualificados en las zonas más elevadas de la cabecera.

Interior

En el ábside central de la cripta encontramos las esculturas más bellas, lo que resulta lógico como consecuencia de las fechas en que se tallaron, alrededor del año 1100. En los capiteles encontramos preciosas parejas de aves y sirenas. Hay que destacar dos curiosos ventanales que tienen la particularidad de estar formado por dinteles -no arcos- sobre columnillas. Los absidiolos laterales, por su parte, son muy sencillos.

Subiendo a la iglesia superior observamos que lo que resta del periodo románico -insistiendo en que ésta se desarrolló a lo largo de varias décadas- se limita a la cabecera triabsidal, el transepto no acusado en planta, un tramo de las naves y el cimborrio cubierto con bóveda nervada. El resto de las naves es de construcción posterior, incluyendo la puerta gótica del muro norte.

Capitel de un ventanal. Iglesia de Murillo de Gállego

Exterior de la cabecera

No cabe duda que lo más sobresaliente de la iglesia de San Salvador de Murillo de Gállego es la monumental vista de la cabecera – cripta, a pesar de que la sacristía casi oculta completamente el ábside septentrional.

Ventanal exterior de la cabecera

Tienen los ábsides semicilíndricos fábrica de sillería y contrafuertes que en lo alto se prolongan en columnas. Sencillos vanos permiten la entrada de luz a la cripta. Los ventanales de la cabecera alta son más elaborados, muy abocinados, con arquivolta sobre columnillas. Tanto en los capiteles como en los canecillos hay esparcida una gran colección temática de escultura, cuya característica común es la ingenuidad de la talla, prueba de una obra ya tardía realizada por artífices populares.

Iglesia parroquial de Riglos

La localidad de Riglos no es famosa por su iglesia parroquial románica sino por asentarse bajo los espectaculares y homónimos “Mallos”, enormes montañas rocosas verticales de color rojizo que se ven desde larguísimas distancias.

Mallos de Riglos

Un tanto perdida entre su caserío, encontramos la pequeña iglesia de Santa Cruz, capilla de un antiguo monasterio, hoy convertida en parroquial.

Lo más significativo de este modesto monumento románico es el conjunto de muros de sillería, los canecillos figurados de su ábside y el crismón trinitario de su puerta de ingreso.

Crismón tallado sobre la puerta de la iglesia

Castillo de Loarre

Castillo de Loarre

El Castillo de Loarre es otro de los más importantes edificios, no sólo de la Hoya de Huesca, sino de todo Aragón.

Se considera el mejor castillo-santuario románico conservado en España.

Es una Imponente fortaleza-santuario que fue baluarte decisivo en la expansión del reino de Aragón hacia el sur y la reconquista de Huesca.

Castillo de Loarre

En el año 1070 fue reconquistado por Sancho Ramírez que mando construir una iglesia siguiendo los nuevos aires del románico internacional irradiado desde Jaca.

Ventanal exterior de la iglesia de San Pedro del castillo de Loarre


El tambor absidal es de excepcional altura pues además de la propia capilla engloba la cripta inferior.

Capitel del interior de la iglesia

En el interior de la cabecera, además de las ventanas y vanos, llama la atención el juego de arcos sobre columnas con los que se adorna la parte baja de la capilla.

Torre campanario de Ayerbe

La iglesia románica de San Pedro de Ayerbe fue demolida en el siglo XIX.

Torre campanario de Ayerbe

Afortunadamente, no se destruyó también su campanario, sino que se mantiene erguido en su lugar, mostrando sus dos elegantes pisos de huecos geminados de campanas en cada cara.

Detalle de los huecos para las campanas

Románico en la ciudad de Huesca

San Pedro el Viejo de Huesca

Edificio religioso que se constituye en el lugar que ocupaba el templo mozárabe que servía de de culto a la comunidad cristiana durante los largos siglos de ocupación musulmana.

Se trata de una iglesia del primer tercio del siglo XII aunque con muchos añadidos de otras épocas, como suele ser habitual.

Capitel del Claustro de San Pedro el Viejo de Huesca

Aunque la iglesia es interesante, lo más destacado es el magnífico claustro compuesto por cuatro pandas con arcos de medio punto sostenidos por dobles columnas pareadas.

Claustro de San Pedro el Viejo de Huesca

Aunque hay bastantes capiteles que son réplicas de los originales, se puede decir que su calidad es extraordinaria.

Todo un conjunto de escenas bíblicas de gran contenido narrativo se pueden encontrar en este claustro.

Capitel del claustro de San Pedro el Viejo, Huesca

Palacio de los Reyes de Aragón, Huesca

El Palacio Real, o de los Reyes de Aragón, se encuentra en la zona más alta de la ciudad de Huesca. Este edificio se construyó entre finales del siglo XII y comienzos del XIII, y constituye uno de los pocos vestigios que se han conservado en la Península Ibérica de románico civil. Desde finales del siglo XV el edificio fue ocupado por la Universidad de Huesca, fundada por el rey Pedro IV en el siglo XIV. Del antiguo Palacio de los Reyes de Aragón tan sólo ha sobrevivido al paso de los siglos el Salón del Trono y una torre hexagonal que reaprovechó el espacio de la antigua Zuda musulmana, con las conocidas como Sala de Doña Petronila y, en la parte inferior, la Sala de la Campana. Estos espacios se encuentran integrados en el Museo Provincial, que ha logrado reaprovechar estas salas para la exposición permanente de las piezas.

Sala de Doña Petronila

La Sala de Doña Petronila en realidad es la antigua capilla del Palacio Real, y, la llamada Sala de la Campana, situada en el nivel inferior actuaría como cripta de este espacio.

Palacio de los Reyes de Aragón: Sala de Doña Petronila

Esta capilla es gemela a la iglesia de San Gil de Luna, aunque en ésta existe abovedamientos y en la sala oscense no. Tiene una planta hexagonal, condicionada por la estructura de la antigua fortificación islámica. La cabecera está formada por un ábside semicircular, que se precede de un presbiterio y una nave, y se cubre por medio de un tejado a dos aguas, aunque originalmente todo el espacio se encontraría abovedado.

Sala de Doña Petronila

La parte inferior del ábside, el presbiterio y la nave se articula por medio de una arquería ciega de medio punto que confiere dinamismo al muro. El ábside además, se encuentra dividido en cinco tramos por medio de unas columnas de gran esbeltez.

Sala de Doña Petronila: capitel de la Anunciación y la Visitación

Todos los capiteles de esta sala son historiados, y su talla es de una delicadeza extraordinaria, lo que denota la calidad de los escultores que se encuentran detrás de este proyecto. Muchos de ellos conservan restos importantes de policromía.

Capitel con restos de policromía de la Matanza de los Inocentes

En lo relativo a la iconografía predominan las escenas del Ciclo de la Natividad y algunas de la vida pública:

    • Sala de la Campana
Por medio de una escalera situada en el sur del torreón se comunica con la Sala de la Campana. Este espacio también tiene planta hexagonal, alargada en dirección este-oeste y cubierta con bóveda de arista y bóvedas de horno en sus extremos norte y sur. Se ilumina por medio de dos ventanales en el ábside norte y otro, descentrado, en el sur, con una gran derrama. El nombre de esta sala deriva de una antigua leyenda, que narra como el rey Ramiro II el Monje (1134-1137) mandó cortar la cabeza de algunos nobles que se rebelaron durante su reinado, usando la cabeza del obispo como badajo de una campana situada en esta sala.
Sala de la Campana
Salón del Trono
El otro espacio que se ha conservado del antiguo Palacio de los Reyes de Aragón es el Salón del Trono, que se comunica con la Sala de la Campana y la Sala de Doña Petronila por medio de dos vanos situados en el muro norte. Es un espacio de planta rectangular, muy modificado, cuyos muros se cubren con gruesos sillares y que se ilumina por grandes vanos situados en la parte superior de los muros.
Desde 1690 esta sala fue utilizada como Paraninfo de la Universidad de Huesca, y debió de ser en ese momento cuando se sustituyó la primitiva cubierta medieval por la bóveda actual.
Ermita o Santuario de Nuestra Señora de Salas

El Santuario de Nuestra Señora de Salas se encuentra a un kilómetro al sureste de la ciudad. Es un edificio de gran belleza, cuya fecha de construcción resulta incierta, y que se ha modificado mucho a lo largo de los siglos. A finales del siglo XII y comienzos del XIII las fuentes indican que la reina Doña Sancha (1154–1208) reedificó esta iglesia, con lo cual anteriormente ya debía de haber aquí un templo, de estructura desconocida. El edificio del siglo XIII debía de tener tres naves, aunque tan sólo se ha conservado de época medieval su cabecera, el hastial occidental, la parte baja de la torre y algunos muros perimetrales. Todo esto evidencia una iglesia de un gran tamaño, que sigue los modelos y diseños característicos del tardorrománico. El resto del edificio se corresponde con una reforma realizada en el siglo XVIII por el arquitecto José Sofí, que modificó por completo el interior.

Portada occidental de la Ermita o Santuario de Nuestra Señora de Salas, Huesca
Exterior
Es en la fachada de los pies donde mejor se observan los restos medievales. Este muro se encuentra estructurado por una portada formada por un arco de medio punto abocinado mediante seis arquivoltas, decoradas con motivos geométricos, que se apoyan en sus correspondientes columnas con capiteles finamente labrados con formas vegetales. Sobre la misma hay un gran óculo, cuya tracería calada fue realizada en el siglo XX. La estructura general recuerda a la portada de La Anunciata de la Seu Vella de Lleida, edificada en los mismos años.
Nuesta Señora de Salas. Huesca
La cabecera es plana, con cuatro ventanas estrechas en forma de aspillera, aunque originalmente contaba con un gran ventanal en la parte superior, del que tan sólo se ha conservado parcialmente la parte inferior.
En el muro septentrional se adosó en el siglo XVI un pequeño porche con una arcada de medio punto y, en el interior, puede verse una puerta formada por un sencillo arco de medio punto que en la actualidad se encuentra cegado. Junto a ella hay otras tres ventanas con forma de aspillera que se corresponden con la parte inferior de la torre campanario.
Interior
En su interior se conserva la talla románica de la Virgen de Salas, protagonista de algunas Cantigas de Alfonso X el Sabio (1252-1284), y la Virgen de la Huerta, realizada en el siglo XIV.
La llamada Virgen de Salas es una talla de madera sobredorada del s. XIII recientemente restaurada que, al parecer, procede de la localidad de Salas Altas. Se trata de una talla tardorrománica con una Virgen entronizada de dulces facciones que sostiene al Niño en brazos.
Virgen de Salas
La Virgen de la Huerta es una talla de madera recubierta de plata, con una Virgen representada de pie, que sostiene al Niño en brazos, de estética gótica.
En el interior también pueden verse, en la cabecera, algunas pinturas murales que se conservan en buen estado, con una iconografía que gira en torno a las santas Catalina y Lucía.
Iglesia de San Miguel de Foces, Ibieca

La sorprendente iglesia de San Miguel de Foces se halla en medio del campo, a unos pocos kilómetros de la localidad oscense de Ibieca.

San Miguel de Foces en su entorno pisaj´sitico
Siempre sorprende acceder a este edificio tan perfectamente construido por una pista de tierra, por su localización en medio de un prado rodeado de campos de cereales.
Óculo norte
Realmente San Miguel de Foces es una iglesia gótica, completamente abovedada por crucería, tres ábsides ya poligonales e interesantísimas pinturas murales pertenecientes al periodo del gótico lineal en su interior.
San Miguel de Foces: ábside central de planta poligonal
Sin embargo, aparece en la sección del románico de la Hoya de Huesca y el Somontano porque aún cuenta con resabios románicos, como su puerta sur, de arquivoltas de medio punto, muy relacionada con la de la Ermita de Salas de Huesca y la Puerta del Palau de la Catedral de Valencia.
Puerta en el muro sur
También hay que señalar algunos capiteles figurados con iconografía arcaizante románica en el interior de la cabecera.
Capiteles figurados en el interior
Más información de San Miguel de Foces – Ibieca
Monasterio de Santa María de la Gloria de Casbas

El de Casbas fue un relevante monasterio cisterciense femenino situado al este de la comarca de la Hoya de Huesca.

Todavía conserva un importante conjunto de edificaciones y estancias monacales, pero muy transformadas en siglos bajomedievales y postmedievales.
Lo más apreciable desde la óptica románica es la iglesia, aunque también ha sufrido importantes alteraciones. Se conserva la cabecera tripartita, la cúpula del cimborrio y una puerta muy decorada en el muro meridional con un tímpano que lleva crismón trinitario que acoge en su centro un Agnus Dei.
Puerta de la iglesia. Monasterio de Casbas
Románico en el Somontano
Colegiata de Alquézar
Alquézar es una bellísima y medieval población declarada Conjunto Histórico Artístico, localizada en el cañón del río Vero.
Capitel de Alquézar. Huesca
Su origen es musulmán y fue reconquistada por el rey Sancho Ramírez en el año 1065.
En 1099, el rey aragonés Sancho Ramírez dotó a Alquézar de una comunidad de canónigos agustinos y se construyó una iglesia colegiata románica que fue sustituida por otra tardogótica en el siglo XVI.
En el siglo XIV se construyó el claustro gótico pero de formas arcaizantes cercanas al románico (arcos de medio punto sobre columnillas pareadas) y decorado con pinturas murales sobre la infancia de Jesús.
Capitel de Alquézar. Huesca
A nosotros nos interesa especialmente los arcos sobre columnas románicas de la primera mitad del siglo XII y que sobrevivieron en el claustro gótico. Hay seis capiteles historiados románicos que relatan fundamentalmente temas del Génesis.También citamos el magnífico Cristo de Lecina, espléndida talla de madera del siglo XII avanzado.
Colegiata de Berbegal desgraciadamente de continuas noticias como consecuencia del pleito con el Obispado de Lleida a cuenta de su valioso frontal de altar que quiere recuperar para llevarlo al Museo de Barbastro.Interior de la cabecera de la iglesia de BerbegalNo obstante, Santa María la Blanca de Berbegal es, además, un notable edificio del románico oscense, ubicado en el Somontano de Barbastro. Fue iniciado en el siglo XII con adiciones y reformas del XIII y XVI. De la primera fase queda una monumental cabecera de tres ábsides, el transepto y un tramo de naves, además de una puerta -en el muro norte- con un tímpano colocado recientemente bajo sus arquivoltas y que se hallaba encastrado en un muro próximo
.Tímpano de la puerta norte
Interesa también el pórtico añadido en el muro sur, obra más tardía, para soportar el peso del campanario, pues su colección de capiteles todavía guarda tradición románica.
Capitel del pórtico

IGLESIA DE SANTA MARÍA DE SIONES

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Hubiera yo, como casi todos, tenido mas tiempos para el “turismo eclesial”, románico o barroco, un decir, y ver y sentir cercano muchos de los puntos que, hoy, asentado en lo casi imposible, he de visitar y entender a tenor de lo “virtual”. Vele ahí, este curioso ejemplo, servido por “Arteguías”, que sigo en “Feedly”.
¡¡Hay quién de más..!!

Iglesia de Santa María de Siones

En el extremo norte de la provincia de Burgos, casi lindante con tierras vizcaínas y formando parte de la histórica comarca de Las Merindades, la iglesia de Santa María de Siones constituye, junto a sus vecinas de San Lorenzo de Vallejo y San Pedro de El Vigo, el trío de monumentos románicos más relevantes del Valle de Mena.Introducción
Iglesia de Santa María de Siones, Burgos
Se acomoda la minúscula población de Siones a los pies de la vertiente sur de Sierra Magdalena, en un encantador contexto de verdes praderías que caracterizan todo el valle menés. La iglesia, dedicada a Santa María y distinguida como Monumento Nacional desde 1931, se levanta aislada y airosa a la entrada misma del pequeño caserío.
Uno de los muchos grandes paisajes del Valle de Mena
Apuntes históricos
Como ocurre con otros monumentos medievales del Valle de Mena debido a un incendio que a principios del siglo XX asoló el principal archivo del valle, las referencias documentales medievales conservadas sobre Santa María de Siones son prácticamente nulas, de ahí que cualquier intento de reconstruir sus orígenes e historia deba realizarse a base de conjeturas.
Capitel con personajes dentro de un barco
Se emplaza Siones a los pies del vial que desde época romana unía las ciudades de Herrera de Pisuerga (Pisoraca) y Reinosa (Juliobriga) con el mar a través de Castro Urdiales (Flaviobriga). Esta vía, decentemente conservada aún en la actualidad en diversos tramos del Valle de Mena, fue incluso utilizada en época medieval como ramal secundario del Camino de Santiago.
Serpientes
Sin referencia alguna a Santa María, el topónimo Siones aparece por primera vez citado dentro de su elenco de propiedades en el acta fundacional del Monasterio de San Salvador de Oña (año 1011). Tierras secularmente disputadas entre el Reino de Navarra y la Corona de Castilla, a finales del siglo XI pasarían definitivamente a manos castellanas, quedando Siones junto al resto de pagos meneses incluidos entre los beneficiarios del Fuero de Logroño.
Las cabezas humanas agrupadas son protagonistas de Santa MAría de Siones
Sin sustento documental alguno que lo corrobore, la construcción de la iglesia de Siones tiende a relacionarse con la figura de Doña Endrequina, cuyo nombre aparece en una inscripción de la vecina iglesia de Vallejo de Mena como donante de la misma a la Orden de San Juan de Jerusalén.
Combate entre caballero y bestia
Durante el siglo XIX una serie de historiadores vincularon tanto Siones como Vallejo de Mena con la orden del Temple, algo que, unido a lo “tentador” del topónimo (por su parecido al Monte Sión) hizo que quedase en el acervo y la tradición popular de sus gentes pese a que, en absoluto, pueda hoy en día demostrarse.
Para encontrar la primera mención documental fidedigna de Santa María de Siones hay que esperar a mediados del siglo XIV, apareciendo en la obra “Bienandanzas e Fortunas” como abadía seglar adquirida por Don Lope García de Salazar en virtud de su casamiento con Doña Toda Fernández de Vallejo. El hijo de estos, Don Juan López de Salazar, incluso se hacía llamar “Abad de Siones”.
Santa MAría de Siones: puerta occidental
De esta manera, la vieja abadía pasaría en un momento indeterminado a desempeñar exclusivamente la función parroquial, siendo restaurada por primera vez en el siglo XIX. Ya en la vigésima centuria, tras ser distinguida con el título de Monumento Nacional en 1931, fue de nuevo restaurada por D. Francisco Íñíguez, sufriendo una última y reciente intervención a cargo de la Fundación Patrimonio Histórico de Castilla y León.
La iglesia de Santa María de Siones
Pese a la ya comentada ausencia casi total de fuentes fiables sobre su historia, a tenor de las propias características arquitectónicas y ornamentales del templo la mayoría de especialistas han coincidido en datar su construcción entre las últimas décadas del siglo XII o incluso a principios del XIII, es decir, en una fase avanzada del románico (tardorrománico).
Bóveda nervada del interior
Exterior
Erigida en una sillería caliza cuidadosamente escuadrada, lo primero que llama la atención en Santa María de Siones es su elegancia y su armónico juego de volúmenes geométricos.
Iglesia de Iglesia de Santa María de Siones, desde el sureste
Consta de una sola nave rectangular de tres tramos; coincidiendo el más oriental de ellos, notablemente resaltado en alzado y altura (pero no en planta), con un falso crucero sobre el que, siguiendo un esquema típicamente burgalés, se yergue una estructura de apariencia torreada. A continuación, precedido por un breve tramo recto presbiterial, se levanta su único ábside de planta semicircular.
Cuenta Santa María de Siones con dos portadas de acceso, siendo la principal la abierta en el muro de los pies, la cual, sobre un cuerpo en resalte bajo tejaroz sustentado por canecillos, se configura en cinco arquivoltas de medio punto baquetonadas que apean sobre cuatro pares de columnas acodilladas rematadas en capiteles vegetales decorados a base de esquemáticas ramas de la que penden piñas.
Columnas de la puerta oeste
Algo más modesta, la portada sur presenta dos arquivoltas ligeramente apuntadas de las que, la más interna de ellas, se anima mediante flores hexapétalas inscritas en clípeos. Sus capiteles repiten exactamente el modelo a base de ramas y piñas visto en la puerta occidental.
Puerta sur
Más allá de las dos portadas y de los dos cuerpos de arcos ciegos que articulan los muros exteriores de la estructura torreada sobre el falso crucero, el principal interés al exterior de Santa María de Siones se concentra en el tramo recto y la cabecera.
Ábside de la iglesia
En el tramo presbiterial sur abre una ventana de dos arquivoltas animadas a base de botones y zigzags que descansan sobre dos pares de columnas en cuyos capiteles, además de motivos vegetales, se aprecia una esquemática cabecita y una inquietante calavera entre dos huesos.
Ventanal presbiterial
El ábside semicircular, canónicamente orientado, se articula en tres paños delimitados por cuatro potentes columnas (dos en los codillos y dos en el propio tambor) que se elevan hasta las propias cornisas, apareciendo sus capiteles decorados a base de carillas entre volutas los centrales, y la del codillo sur mediante una curiosa composición en la que se alternan cabezas humanas y personajes en postura sedente.
Perfecta cabecera de la iglesia de Siones
A lo largo de toda la cornisa absidial, así como en los tramos rectos, se desarrolla una interesante sucesión de canecillos figurados (algunos muy restaurados) entre los que son identificables animales (cabra, aves, lo que parece ser un caparazón de tortuga), personajes masculinos y femeninos en diversas actitudes, y una esquemática mano identificada por algunos como un “dextera domini”.
Capitel de una columna entrega del exterior del ábside
En el centro de cada uno de los paños, geométricamente dispuestas, se abre una ventana aspillera perfilada por doble arquivolta de medio punto sobre columnillas y capiteles de variada figuración.
Santa María de Siones: uno de los tres ventanales del ábside
La ventana absidial sur, la más sencilla, presenta una rosca recorrida por una sucesión de prismas con hendidura central, decorándose sus capiteles con bolas, fórmulas vegetales y el varias veces repetido en Siones mascarón antropomorfo.
Ventanal central con escena de caza
La del paño central, cuya arquivolta interna se anima a base de tacos y la externa mediante la persecución de un cánido a una liebre entre composiciones geométricas; dispone en sus capiteles un cuadrúpedo, una carilla que asoma por una ventana, y un grotesco personaje que parece hacer burla abriéndose la boca con sus dedos.
Por último, en el ventanal absidial septentrional, además de repetirse la rosca tallada a base de gruesos tacos, identificamos capiteles vegetales en formas avolutadas, ovas con caperuza y un curioso cuadrúpedo de apariencia felina.
Ventanal del ábside. El más septentrional
Interior
Si el exterior ya de por sí cumple las expectativas de cualquier visitante a un templo románico, Santa María de Siones es, al interior, uno de los templos románicos más completos, singulares e interesantes tanto en lo arquitectónico como en lo escultórico no solo de Castilla, sino de todo el románico español.
Fantástico aspecto de la cabecera en su interior
Lo primero que llama la atención es el hecho de, pese a su carácter eminentemente rural, es un templo completamente abovedado, presentando el tramo más occidental de la nave una solución de medio cañón sobre fajones, mientras que los dos siguientes, incluido el falso crucero, quedan resueltos mediante nervaduras al modo cupuliforme, un sistema también denominado angevino.
Ciborio sur
Los elementos que dotan de mayor personalidad a la iglesia de Siones son los pequeños edículos dispuestos a cada uno de los costados del falso crucero. Estos edículos o ciborios, concebidos como minúsculas capillitas cubiertas con bóveda de cañón, han sido tradicionalmente explicados como el resultado de una necesidad litúrgica de multiplicar los altares de los templos, sistema que por ejemplo se repite (con matices) en la iglesia cántabra de Santa María de Bareyo o en varias iglesias medievales sorianas.
Ciborio norte
Tras el falso crucero, un arco triunfal de medio punto da paso al tramo recto cubierto con bóveda de cañón y, sin solución de continuidad, al hemiciclo absidial, resuelto con bóveda de horno y articulado en sus muros mediante dos registros en altura de galerías de arquillos ciegos con la excepción de los tres coincidentes con los vanos abiertos.
Además de por todas estas particularidades arquitectónicas reseñadas, la iglesia de Santa María de Siones es una construcción imprescindible dentro de los contextos románicos castellanos por la riqueza decorativa que alberga su interior, principalmente en los citados edículos, en los muros interiores del tramo recto y en los capiteles que adornan las dos galerías de arquillos ciegos que recorren interiormente el hemiciclo absidial.
Al edículo del costado del evangelio se ingresa a través de dos arcos doblados ligeramente apuntados que descansan sobre una columna coronada por un capitel decorado con cabezas humanas entre bolas. En el interior, se articulaba el muro norte del pequeño espacio mediante tres arcos ciegos de los que hoy solo quedan dos; uno de medio punto y otro trilobulado, habiéndose perdido el occidental al ser habilitada en siglos posteriores una escalera de acceso al tardío campanario.
En los capiteles de este edículo norte identificamos una lucha de caballeros y una escena con tres personajes sedentes de los que, el central, parece portar un cáliz.
Capitel
En el muro oriental, un arco de medio punto con los símbolos del Tetramorfos en capiteles y arranques de los arcos, cobija un relieve que tradicionalmente ha sido interpretado como las Tentaciones de Cristo en el desierto.
Cristo tentado por el diablo
El edículo contrario, de similar estructura, presenta la particularidad de que los arcos de acceso, aunque restaurados, son de perfil bilobulado, pendiendo del pinjante de uno de ellos una graciosísima talla de un personaje saliendo de un sepulcro del que emerge la cruz salvadora.
Una cruz preside a un personaje saliendo de un sepulcro
En los capiteles son reconocibles motivos vegetales, cuadrúpedos, seres teriomórficos afrontados y una curiosa escena en la que un personaje aparentemente entronizado y flanqueado por otros dos, parece dirigirse a una multitud representada a base de pequeñas cabecitas.
En el hastial oriental del espacio, de nuevo un arco de medio punto sobre capiteles en los que se representan seres demoniacos, encierra una composición en la que una mujer pelea y tira de los cabellos a otra arrodillada y con un ave sobre su cabeza. Esta composición ha sido identificada como la lucha entre Santa Juliana y el demonio.
Uno de los relieves más interesantes de Iglesia de Santa María de Siones
Los dos lados del tramo recto presbiterial quedan resueltos de idéntica manera: un gran arco de medio punto sobre capiteles abraza, en un registro bajo, sendas parejas de arcos (trilobulados al norte y de medio punto al sur) de profusa decoración figurada en columnas y capiteles, llamando poderosamente la atención en el costado septentrional una composición en relieve en el que una figura adulta parece acompañar a las aguas de un río a un niño.
Escena de difícil interpretación
Por último, las dos líneas de arcos de medio punto que recorren perimetralmente el hemiciclo absidial cuentan también con un interesante muestrario de capiteles figurados, identificándose en la galería alta piñas, leones afrontados, cabezas de felino, dos porteadores que transportan lo que parece ser una gran cuba (posiblemente canterros del templo que llevan mortero), tres tinajas custodiadas por dos hombres, así como varias cabecitas; una de ellas, que parece asomar tras un muro.
Trabajadores (quizás canteros) portando una cuba
Capitel con rostros humanos
Algo más de mayor destreza ornamental se aprecia en los capiteles de la galería inferior del hemiciclo, apareciendo cestas talladas con las recurrentes bolas, piñas, cabezas humanas, algún mascarón grotesco.
Pecado Original
De ellos destaca por encima del resto, la representación del episodio del Pecado Original de Adán y Eva, y la lucha de un personaje a pie armado con una onda contra un caballero, escena que bien podría tratarse del tema de David y Goliat.
Capitel de David y Goliat
A tenor de todo ello, puede afirmarse que la iglesia de Santa María de Siones es, tanto por sus singularidades arquitectónicas como por su riqueza y variedad escultórica, una de las construcciones tardorrománicas rurales más interesantes de todo románico castellano; un templo que, junto a su vecino de San Lorenzo de Vallejo de Mena, conforman un binomio monumental de visita imprescindible.

ROMÁNICO DE LA VIEJAS MERINDADES

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Guía del Románico en las Viejas Merindades


Esta ruta se mueve por el sector más septentrional de la provincia de Burgos, en concreto por la Comarca de las Merindades.

Ámbito geográfico de Las Merindades

Ventanal de la iglesia de Butrera, joya de las Merindades. Burgos

Es el territorio que se conoce como “Merindades de Castilla“. La institución de las “viejas” merindades se pierde en los siglos altomedievales, cuando los condes y los reyes establecieron los “merinos” para administrar estos territorios que fueron como la cuna de la vieja Castilla.

Como otras comarcas de Burgos, las Viejas Merindades conservan un riquísimo patrimonio románico. Al encanto propio de este arte hay que sumar el precioso paisaje en que se encuentran enclavadas la mayoría de sus aldeas.

Capitel del ábside. Iglesia de Incinillas. Las Merindades

Tratar de resumir en una sola página el románico de esta histórica, preciosa y amplia comarca burgalesa es tarea imposible, dada la extensión del territorio y la abundancia de restos románicos.

Por ello, se han extraído varias subcomarcas pertenecientes a Las Merindades y se les ha otorgado sendas páginas específicas por su importancia, como las de los Valles de Valdivielso, Mena, etc. que se pueden consultar en el menú izquierdo de esta web.

Interior de la iglesia de Tabliega. Merindades de Burgos

Románico a alrededor de Villarcayo

En esta página del románico de Las Merindades nos ocuparemos de los territorios próximos a la capital de la comarca, que no es otra que Villarcayo.

La ermita de San Pantaleón de Losa, en Las Merindades burgalesas

En esta sección sobre Las Merindades hemos elegido un grupo de edificios señeros: Incinillas, Butrera, Tabliega, Torme, Bercedo,Bárcena de Pienza, Almendres, La Cerca, San Pantaleón de Losa y Colina de Losa.

Capitel exterior del ábside. Tabliega

Incinillas

Tullido esculpido en la iglesia de Incinillas (Burgos)La iglesia románica de los Santos Justo y Pastor de Incinillasconserva básicamente su pequeño ábside semicircular de sillería con anchas columnas adosadas.

Nos llama la atención lo voluminoso de los capiteles de estas columnas junto a los canecillos figurados del alero.

Estas tallas muestran mascarones con aves, águilas con sus presas, músicos, un tullido con bastón, etc.

La talla de estas esculturas es ruda pero muestra una expresividad especial, sobre todo en los personajes, cuyos ojos se remarcan con incisiones radiales.

Ábside

Butrera

La iglesia de Butrera es una de las de mayor calidad arquitectónica y escultórica de toda la comarca de las Merindades.

Canecillos de la iglesia de Butrera


Concretamente, el ábside de la iglesia de Butrera es soberbio, uno de los mejores del románico de las Viejas Merindades de Burgos. Contrafuertes prismáticos lo dividen en cinco paños, con un ventanal cada uno. Destaca la ventana central, abocinada y con tres arquivoltas apeadas en columnas.

Canecillo de "El pensador" de la iglesia de ButreraEn el alero, los canecillos son de gran efecto ornamental y expresividad, apareciendo grifos, encapuchados, Sansón y el león, hombres mesándose la barba, el fiero león tornando su cabeza, etc. Mención especial merece el “pensador” por su encanto y plasticidad.

La portada es más tardía -siglo XIII- y se observa cierto apuntamiento en sus arcos. Las columnas son esbeltas y los capiteles están dañados, aunque se distingue la presencia de un guerrero y aves.

Más información de la Iglesia de Butrera

Torme

La de San Martín de Torme es una iglesia del siglo XII recompuesta en campañas del XV, XVI y XVII. Ha conservado una sobria y equilibrada cabecera románica de sillería con refuerzo de contrafuertes prismáticos y un ventanal en el medio.

Cabecera de la iglesia de San Martín de Torme

La mayor parte de los canecillos son historiados, con esquemáticas figuras antropomorfas ocupadas en diversas tareas y oficios.

Canecillos

La puerta fue remontada de su lugar original pero se conservó. Es de pequeñas dimensiones, con arquivoltas semicirculares apoyadas sobre cuatro columnas.

Puerta románica, Torme

Tabliega

El templo parroquial de San Andrés de Tabliega procede de un antiguo monasterio de mitad del siglo XII. Tiene cruz latina, ábside semicircular al levante, portada al mediodía y torre sobre el crucero.

Cabecera de la iglesia de Tabliega. Burgos

El ábside va reforzado con contrafuertes y columnas y en los paños existen ventanales. Los canecillos son interesantes por sus motivos: músicos, monjes, guerreros, juglares, etc.

Canecillo de la iglesia de Tabliega

La torre sobre el crucero fue iniciada al estilo de la de San Pedro de Tejada, pero lamentablemente fue terminada en otra época y otro estilo.

Ábside de la iglesia de San Andrés de Tabliega

Interiormente, la atención deberá centrarse en el crucero y en el presbiterio. El crucero se cubre con bóveda de cuarto de esfera y sobre él, a semejanza de San Pedro de tejada, se elevaba la mencionada torre. Cuatro arcos torales aguantan el peso.

Capitel de una columna del ábside

En definitiva, este templo románico de Tabliega es de construcción esbelta, bien cuidada en su ejecución y de equilibradas proporciones. Al buen acabado de los elementos arquitectónicos corresponde una escultura variada y atrayente.

Cazador en un canecillo. Iglesia de Tabliega

Bercedo

La modestia del ábside de la iglesia de Bercedo, todo él de mampostería y reducidas dimensiones no hace presagiar que el muro sur del templo nos va a regalar uno de los conjuntos escultóricos más interesantes de la comarca.

Portada de la iglesia de Bercedo

Este muro tiene la puerta principal (otra menor hay en el hastial oeste) y dos ventanales a los lados.

Detalle de las arquivoltas

La puerta tiene arquivoltas con esculturas de personajes, guerreros, aves, dragones, sagitarios, etc. que recuerdan a las puertas de Almendres y Soto de Bureba.

Ventanal en la iglesia de Bercedo

Las ventanas tampoco son del montón. En una de ellas -la izquierda- se esculpió en el tímpano un guerrero y en la otra tres personajes en el baquetón, dos de ellos “mordiéndolo” y uno de ellos con largos bigotes.

Bárcena de Pienza

Iglesia de la Asunción, Bárcena de Pienza

La iglesia de la Asunción de Barcena de Pienza fue el templo parroquial de la localidad hasta que fue parcialmente demolido en el siglo XIX pasando a cumplir funciones de cementerio. No hace demasiados años, los vecinos restauraron el tejado para evitar filtraciones de agua a tan apreciable construcción medieval.

Capitel, Bárcena de Pienza

Conserva un monumental ábside de sillería arenisca con columnas, ventanales y canecillos repletos de escultura de diversa calidad y temática.

Asunción de Bárcena de Pienza: capitel del arco triunfal

Almendres

La iglesia de San Millán Abad del la localidad casi despoblada de Almendres es un humilde edificio de una nave, con cabecera plana, espadaña y puerta en el costado sur.

Iglesia de San Millán Abad de Almendres: puerta

Su importancia radica, precisamente, en dicha puerta pues ofrece un amplio abanico de escultura románica que la emparienta con la de Bercedo y Soto de Bureba.

Vista frontal de la puerta

Además de los capiteles, las arquivoltas están trabajadas con relieves de diversa iconografía: dragones, animales que por su parecido a uno de Soto de Bureba habría que interpretarlo como unicornios debido al cuerno que emerge de su barbilla, un ángel, un encadenado, San Pedro, tres figuras humanas paralelas, etc.

Relieve de un encadenado. Puerta de la iglesia de Almendres

En la arquivolta interior hay una serie de modillones con animales y otras figuras inscritas que se ha interpretado como un zodiaco.

Interesa también un bajorrelieve del Pecado Original ubicado en el tajaroz de esta puerta

Relieve del Pecado Original

La Cerca

El ábside de la iglesia de La Cerca está recrecido y muy alterado. No obstante, muestra una bella sillería rosada y algunos ventanales interesantes. En uno de ellos aparecen tres personajes en una barca en lo que pudiera ser una representación de “La Pesca Milagrosa”.

Ábside de la iglesia de La Cerca

Empotrado en el interior del ábside hay un conjunto de Pantocrátor con Tetramorfos de datación incierta, aunque pudiera ser del siglo XIII.

Capitel absidal

San Pantaleón de Losa

La ermita de San Pantaleón de Losa, consagrada en 1207 es una de las más fotogénicas y pintorescas de las Merindades y de toda la provincia burgalesa.

La ermita de San Pantaleón de Losa es una de las joyas de la comarca de Las Merindades

Se encuentra encaramada en lo alto de una enorme peña saliente, en un lugar de indescriptible belleza.

El edificio de una gran calidad arquitectónica, aunque de modestas dimensiones.

Desde San Pantaleón de Losa se otea un soberbio paisaje de Las Merindades de Burgos

Tiene una alta nave engarzada con una cabecera de tramos presbiterial y ábside semicircular.

Una buena portada sirve de ingreso por la fachada occidental. Lo más curioso es el atlante que la flanquea por un lado y el zigzagueado por el otro.

Puerta de la ermita

En el hastial, presbiterio y ábside hay algunos ventanales muy trabajados, con arcos de medio punto sobre varios pares de columnas.

La ermita de San Pantaleón de Losa, desde el sureste

La escultura de San Pantaleón de Losa es ruda pero lo motivos enigmáticos e inquietantes. Aparecen numerosos rostros y cabezas (humanas y demoniacas) y personajes “embutidos” en los baquetones de las arquivoltas.

Ventanal de la ermita con sus misteriosos personajes "dentro" de la arquivolta baquetonada

Esta misteriosa iconografía y el lugar en que se encuentra el templo de San Pantaleón de Losa nos hace asegurar que no estamos ante un edificio cualquiera.

Colina de Losa

Colina de Losa: puerta

El templo dedicado a Nuestra Señora de la Expectación de Colina de Losa es otra de las joyas del románico de las Merindades de Burgos.

Se conserva bien en sus partes fundamentales: nave, ábside semicircular y portada a poniente, obras de finales del siglo XII.

Portada de Colina de Losa. Merindades de BurgosLo más destacable y muy original en el románico burgalés es la puerta, realizada por un autor con ideas propias. Tiene tres arquivoltas perfectamente semicirculares y guardapolvos que se apoyan sobre dos parejas de columnas acodilladas.

Fustes, capiteles, cimacios, jambas, todos los elementos están decorados; es una de las mejores portadas de la ruta junto a las de las iglesias ya comentadas de Bercedo y Almendres

En una arquivolta el baquetón va sujeto por diferentes elementos y en otra aparecen incisiones circulares de misterioso simbolismo. Los fustes tienen decoración de estrías, escamas, círculos concéntricos, bezantes y motivos vegetales. En los capiteles aparecen diversas escenas juglarescas (músico y bailarina) y de animales (peces, leones, sapo…).

Portada de Colina de Losa. Merindades de Burgos

Frías

Frías en una población emblemática de Burgos, situada al sur de la comarca de Las Merindades, muy cerca de La Bureba.

Caballero en un capitel del castillo

Entre su legado monumental, destacamos aquí los restos de su castillo. Concretamente en el muro meridional del patio de armas hay tres ajimeces o ventanales bíforos románicos esculpidos por un maestro ligado al mundo silense como es bastante habitual en estas latitudes de la provincia de Burgos.

centauro hembra en el acto de amamantar a un niño

Entre los temas narrados en los capiteles de las tres columnas abundan los animales fantásticos como los grifos, además de un combate entre caballero cristiano y musulmán.

Capitel románico en el castillo de Frías

EL “ROMÁNICO” EN EL CONDADO DE TREVIÑO (ÁLAVA)

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gcampazas@gmail.com

GERUNDIO

Desde siempre, me ha sorprendido el enclave de TREVIÑO, que siendo burgalés se enmarca dentro de la provincia de Álava. Hay que recurrir a retazos de la historia para entender razones y hechos. ¡¡Te lo encomiendo, hay mucha información en la red..!! Tómalo, si no lo conoces, como un reto. Por mi parte he de decir que en mis años de “turismo” cultural por los nortes de la vieja España, no llegue a conoce en directo el CONDADO, y por supuesto, tampoco sus luengas piedras, que tanto me llaman la atención. Hoy, hago otro turismo, el virtual. Y, me solazo en ello. Por ende, te endoso este importante reportaje, debido a “Arteguías” a través de “Feedly”, –donde puedes encontrar el original–, con alguna leve modificación personal. Espero que sea de tu interés y, hasta que lo “aventes” a tus listas, si lo estimas de interés.

El Románico en el Condado de Treviño

Esta ruta fija su itinerario por el Condado de Treviño, territorio burgalés (un enclave histórico) situado en el corazón de la provincia de Álava, a pocos kilómetros de su capital, Vitoria.
Iglesia de San Martín de Zar
Este territorio burgalés dentro de Álava tiene su origen en los conflicto bélicos entre los reinos de Castilla y Navarra allá por el siglo XII (entre los reyes Alfonso VIII de Castilla y Sancho el Sabio de Navarra).
Iglesia de Uzquiano, representativa del románico en el Condado de Treviño
Geográficamente, limita con la mayor parte de las comarcas naturales de Álava, como son la Llanada Alavesa por el norte, los Valles Alaveses por el oeste y la Montaña Alavesa por el sur y el este.
Columnas y arcos de la puerta de Ochate integrada en el templo parroquial de Uzquiano
No es fácil establecer características comunes que unifiquen en escuela alguna los abundantes ejemplos románicos que nos han llegado en el Condado de Treviño, salvo que se trata de un románico especialmente tardío, elegante, con influencias de la galanura gótica que llega desde el extranjero a comienzos del siglo XIII, como ocurre en la arquitectura románica de todo el entorno alavés.
Verdes valles en el Condado de Treviño
Probablemente todos los edificios románicos de esta comarca del Condado de Treviño fueron construidos en las postrimerías del siglo XII o, con mayor probabilidad, en las primeras décadas del XIII. En este sentido hay una franca mayoría de puertas con arquivoltas apuntadas con respecto a las que tiene arcos semicirculares.
Puerta de la iglesia de Uzquiano que perteneció a Ochate
También es bastante común en todas estas iglesias encontrar la influencia escultórica y decorativa del importante monasterio alavés de Santa María de Estíbaliz.
Ermita de la Concepción de San Vicentejo de Treviño
En este recorrido por el arte románico del Condado de Treviño hemos elegido las iglesias que son, probablemente, las más emblemáticas: Nuestra Señora de la Asunción de Uzquiano, La Ermita de la Concepción de San Vicentejo de Treviño, San Juan Bautista de Obécuri y, San Andrés de Saraso, La Asunción deFuidio y San Martín de Zar.
Iglesia de Uzquiano
Comprobaremos que la mejor iglesia del grupo es la de San Vicentejo, que se encuentra íntegra y con una decoración arquitectónica muy especial.
Románico en el Condado de Treviño: portada de Obécuri
Pero lo que encontraremos básicamente en el Condado de Treviño es un gran número de portadas. Son estructuras tardías de arquivoltas apuntadas y gran número de columnas con decoración vegetal, aunque algunas de ellas también poseen interesante iconografía, como la de Saraso.
Detalle de la portada de la iglesia de Saraso
San Vicentejo de Treviño
San Vicentejo de Treviño
Sin duda, el edificio de la ermita de “La Concepción” de San Vicentejo de Treviño es la más preciada joya artística de todo el Condado de Treviño.
San Vicentejo de Treviño: ábside
La fábrica es excepcional, por su modélica sillería. El edificio se compone de una sola nave de planta rectangular y ábside semicircular. Cuatro haces de columnas dividen el ábside en cinco paños. Estos paños presentan en su parte superior arcos trilobulados y debajo ventanales rodeados por arcos apuntados que apoyan en columnas.
Ábside de San Vicentejo de Treviño
La portada está al sur y tiene cinco arquivoltas abocinadas y apoyadas sobre columnas y jambas.
Puerta de la ermita
Interiormente los apoyos y arquerías reproducen el original estilo desarrollado en el exterior.
Ventanal del ábside
En fin, estamos ante una obra románica singular por su calidad y por los elementos originales que aporta. A la complejidad arquitectónica del ábside se le une la escultura monumental de calidad estética muy acusada.
Precioso ábside
Más información de la Ermita de San Vicentejo de Treviño
Uzquiano
Iglesia de Uzquiano. Condado de Treviño
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Uzquiano es otro de los buenos monumentos románicos que atesora el Condado de Treviño.
Cabecera plana
Esta población se sitúa a tan solo dos kilómetros al sur de San Vicentejo de Treviño. La iglesia parroquial dedicada a Nuestra Señora de la Asunción se encuentra en lo alto de una pequeña loma al pie de la carretera BU-750.
Ventanal del testero
Tiene una nave cubierta por bóveda de medio cañón apuntado con arcos fajones y cabecera de ábside plano con un complejo ventanal -tipo portada- en el testero con un total de tres arquivoltas planas y lisas sobre otras tantas parejas de columnas. Sus capiteles muestras hojas anchas similares a las de los helechos y volutas EL campanario de los pies es una obra efectuada entre los siglos XVII y XVIII.
Iglesia de Uzquiano
El mayor atractivo del templo puede estar representado por las dos portadas románicas situadas en el muro sur. La propia es aquélla que se encuentra cobijada por un pórtico moderno del siglo XVIII y la ubicada al exterior del muro, junto a la cabecera, perteneció a la arruinada iglesia parroquial de la localidad de Ochate y que fue desmontada y aquí colocada en el año 1964.
Puerta de la iglesia de Uzquiano
Nos centraremos primero en la puerta original de la iglesia de Uzquiano. Está bastante agobiada por las estructuras del citado porche del siglo XVIII. Su bocina está formada por seis arquivoltas baquetonadas y desornamentadas cuyo perfil insinúa un ligero apuntamiento.
Columnas de esta puerta
Las diez columnas tienen fustes cilíndricos y cestas mayoritariamente vegetales, aunque también apreciamos -a pesar del desgaste- algunas cabecitas humanas, una de elles entre dos aves.
Capitel con cabeza humana y aves
De mayor calidad y atractivo plástico es la puerta montada en la parte exterior, proveniente de Ochate.
Puerta de Ochate en Uzquiano
Los arcos son más acusadamente ojivales y están mucho más decorados a base arbolitos que flanquean unas entrañas figuras acorazonadas, que puede ser interpretadas como panales de abejas o, incluso, cálices, además de grandes florones de volumen cercano a lo piramidal.
Detalle de la puerta
Los capiteles de las columnas y de las jambas interiores están esculpidos con temas variados que abarcan desde águilas atrapando liebres, arpías masculinas coronadas, una escena confusa por la erosión que parece ocuparse de la matanza del cerdo o, quizás, una montería de jabalíes, una cabeza humana, un condenado entre diablos, etc.
Arpías con corona
Saraso
Nos alegramos de que la iglesia de San Andrés de Saraso haya sido recientemente restaurada pues se encontraba en alarmante estado. Afortunadamente, en estos momentos luce perfectamente y se han puesto en valor los bastantes elementos tardorrománicos que conserva, como es la puerta del muro sur y dos ventanales de la cabecera.
Iglesia de Saraso
De momento, nos centraremos en su portada que es lo más interesante, por la escultura de sus capiteles, del templo y también del arte medieval del Condado de Treviño.
iglesia de San Andrés de Saraso después de la restauración
Está esta puerta cubierta por un porche abierto. Está compuesta por un tímpano liso, cinco arquivoltas apuntadas y tres pares de columnas. Lo curioso es que las jambas que se sitúan entre las columnas también están encapiteladas por lo que la superficie esculpida alcanza los diez capiteles.
Puerta de la iglesia de Saraso, Condado de Treviño, Burgos
En ellos se aprecia una plástica que podríamos calificar de gótica, emparentada con los de la puerta de la iglesia de Tuesta.
Existe una variada gama de figuraciones religiosas: dos crucifixiones. Una con el crucificado en horizontal (se ha interpretado como San Andrés) y otro cabeza abajo (con cierta seguridad se trata de San Pedro).
San Pedro crucificado
En otro capitel aparece un personaje con una cruz (Cristo) frente a dos mujeres. Se han dado interpretaciones variadas: las Tres Marías (solo hay dos) ante Jesús resucitado. También podría ser el Noli me Tangere u otro momento del relato evangélico.
Caza del jabalí
En el plano sociocostumbrista tenemos relieves que muestran la cacería del jabalí, dos luchadores, dos féminas que portan un objeto actualmente inidentificable y otra escena donde parece que un jinete persigue a un cánido que lleva otro animal en las fauces (una posible cría). Este grupo escultórico ha sido interpretado, sin embargo, por otros como Sansón y el león.
Dos mujeres
Otro elemento interesante de esta puerta de la iglesia de Saraso es la pareja de mochetas que soportan el tímpano. Una de ellas lleva una cabeza humana que se echa las manos a la boca y en la otra, aparece una cabeza monstruosa.
Mocheta con cabeza humana
Dejando esta interesante puerta tardorrománica, podemos observar también dos ventanales de la cabecera. Ambos están compuestos de dos arquivoltas planas de aristas vivas, guardapolvos sencillo y doble pareja de columnitas.
Iglesia de Saraso: ventanal del muro sur de la cabecera
Fuidio
A escasos kilómetros de Saraso, en dirección al sureste, encontramos la aldea de Fuidio con su iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Asunción.
Puerta de la iglesia de Fuidio
En ella encontramos una coqueta portadita románica con arquivoltas de medio punto y cuatro columnas con fustes decorados al modo del Monasterio de Estíbaliz a base de dameros, cesteado, flores de cuatro pétalos, etc.
Columnas vinculadas a Estíbaliz
Por su parte, los capiteles del lado izquierdo según mira el espectador son de grandes pomas, mientras que los del derecho muestran escenas de combate entre animales: posiblemente dragones enfrentados a leones.
Capiteles zoomorfos
¿Dragón y león?
San Martín de Zar
Al suroeste del Condado de Treviño, en la localidad de San Martín de Zar podemos visitar la iglesia de San Martín, con un bonito ábside construido con perfectos sillares de piedra rosada.
San Martín de Zar: bella cabecera del románico del Condado de Treviño
Un amplio tejado moderno resguarda el tambor que se articula mediante dos columnas que no llegan al alero y dos columnas entregas.
Canecillos zoomorfos
En el paño central hay un estrecho ventanal con gruesas columnas y arquivolta muy desarrollada.
Ventanal del ábside
Los canecillos de la cornisa muestran algunos relieves geométricos sencillos pero no faltan los temas zoomorfos como un pez, dos aves bebiendo de un cáliz alargado o una cabeza de animal.
Columna entrega y canecillos
Obécuri
La iglesia de Obécuri, población situada al este del Condado de Treviño, fue un edificio tardorrománico del siglo XIII de grandes proporciones y fábrica de sillería
Iglesia de Uzquiano. Condado de Treviño
Sin embargo, ha sufrido alteraciones importantes. La más aparatosa es la construcción de la torre en el muro sur que tapa parte de la gran portada monumental.

BASÍLICA DE “NOTRE DAME”, EN NONTREAL.-CANADÁ

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La basílica de Notre-Dame

Montreal. Canadá

Publicado el 13 abril el año 2016 08:46 AM PDT
Cuando se inauguró en 1830, de Montreal Notre-Dame fue la iglesia más grande de Norteamérica, y seguiría siéndolo durante cincuenta años. Hoy en día, esta basílica de estilo gótico francés es uno de los principales puntos de interés de la ciudad.Notre Dame de MontrealEn 1640, durante los primeros días de la colonia francesa, la Orden sulpiciano construir la primera iglesia de Notre-Dame al otro lado de la plaza de Armas. Pero después de un par de cientos de años, había demasiados fieles de este, antigua iglesia pequeña. Para reflejar su poder y la influencia cada vez mayor, de Montreal requiere un lugar de culto que era más grande y más grande.Por lo tanto, se tomó la decisión de derribar el viejo Notre-Dame, y construir algo nuevo. James O’Donnell fue el arquitecto encargado del proyecto. Esta protestante irlandés-americano fue una elección curiosa para una catedral en Montreal de habla francesa, pero resultó ser un uno inspirado. Al parecer, no es necesario ser católico para construir iglesias católicas. Con la esperanza de ser enterrado en su mejor creación, O’Donnell podría convertir al catolicismo poco antes de su muerte, y sigue siendo la única persona sepultada en la cripta de la basílica.Con sus dos torres góticas y ornamentada fachada, la catedral de Notre-Dame golpea una figura fina cuando se ve desde la Plaza de Armas, que se enfrenta. Pero no es hasta que entras en que su verdadera belleza se revela. Bañado en azul y oro, con techos abovedados, vidrieras de colores, tallas intrincadas de pino y un retablo masiva, no hay un rincón de la Notre Dame, que deja de impresionar.Notre Dame de Montrealvidrieras de la basílica proporcionan un toque único. Inusualmente para una iglesia, éstos no representan escenas religiosas, sino momentos de la fundación de Montreal. En lugar de Jesús en el crucifijo o la asunción de María, vemos acontecimientos como la llegada de los franceses en la Pointe-à-Callière, la construcción de la iglesia, y la reeducación de los nativos.Las ventanas se tire su atención hacia un lado, el magnífico retablo lo traerá a la parte delantera, y el azul abovedado techo se obligan a mirar hacia arriba, pero no se olvide de dar la vuelta. En la parte posterior de la iglesia, se encuentra otro de sus aspectos más destacados: un órgano gigante que data de 1891 y de 7000 hizo tubos individuales. Recientemente se ha sintonizado (un proceso que se llevó a semanas), y de acuerdo con nuestra guía, suena mejor que nunca. El órgano se juega durante el servicio dominical.Detrás del altar, encontramos un lugar secundario de culto: la Capilla del Sagrado Corazón. Después de un incendio provocado en 1978, esta capilla fue reconstruida totalmente por un equipo de maestros carpinteros, que utilizaron solamente la madera de tilo. Con luz natural verter desde arriba e iluminando las estatuas de madera y retablo moderno, esta capilla se siente totalmente diferente al resto de la catedral; más cálido y más rústico. Más de Canadá, tal vez.

Sitio Web

Notre Dame de Montreal
Notre Dame de Montreal
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NUESTRA SEÑORA DE LA ANTIGUA DE BUTRERA.

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¿Cuantas veces lo habré dicho..? Diez. Puede que cien. ¡¡Me gustan las piedras..!! Bueno, dicho así, confunde. Me maravillan esas construcciones del “románico”, generalmente eclesiales, monacales, que amenazan diluirse ya, en un tiempo donde la singularidad de las obras pías no se lleva, y que alzan sus cruces y campaniles al viento. Cuando a través de alguna “www” encuentro una de estas joyas olvidadas de cualquier rincón de la “España profunda”, admirable, estudio, copio y “pego” en mi “blog”, y se lo cuento al mundo. Al menos a mi mundo, estrecho, conocido de poco. Y, lo hago con unción. Te lo aseguro.
¡¡Ah, y si te llega, pásalo, debemos conservar memoria de estas joyas..!!

Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua de Butrera

La minúscula aldea de Butrera, con sus apenas diez habitantes censados, se sitúa unos 85 kilómetros al norte de la ciudad de Burgos y a aproximadamente una decena de Villarcayo.Introducción

Iglesia de Butrera desde el este, algo separada del minúsculo caserío

Está adscrita en la actualidad a la Merindad de Sotoscueva lindante con la llamada de Castilla la Vieja, a la que históricamente siempre perteneció.

Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua de Butrera

Su iglesia parroquial de Santa María de la Antigua, conocida también como Nuestra Señora de Septiembre y declarada Monumento Histórico Artístico en 1983, se yergue aislada entre praderías bañadas por el río Trema a unos 150 metros al norte del reducido casco urbano.

Detalle del relieve de la Epifanía: La Virgen y San José

Constituye uno de los ejemplos más interesantes tanto en lo constructivo como en lo escultórico del ya de por sí rico y fecundo románico de Las Merindades y comarcas norteñas burgalesas, conservándose además en bastante buen estado gracias a una restauración en la que, además, fue descubierta frente a su hastial occidental una necrópolis altomedieval asociada al templo.

Magnífico ventanal central del ábside

Prácticamente nulas son las referencias documentales que nos aporten algo de luz sobre los orígenes de la iglesia de Butrera, aunque sí parece bastante claro que la construcción que a día de hoy admiramos es fruto de dos campañas constructivas sucesivas que se prolongarían entre las últimas dos décadas del siglo XII y, posiblemente, los primeros años del XIII.

Canecillos

En el plano escultórico sea aprecia con bastante facilidad la participación de dos talleres. Uno está vinculado a los Valle de Losa y Mena. Su escultura es poco refinada, expresionista, con numerosas cabezas humanas y mascarones “fundidas” con la piedra de donde surgen.

Capitel del primer taller

El segundo taller está relacionado con lo que tradicionalmente se viene conociendo como silense, es decir, conectados lejanamente con el segundo taller del claustro benedictino burgalés.

Combate entre hombre con espada y un león

Si bien en este caso la relación más directa y próxima es con Gredilla de Sedano, Moradillo de Sedano y Cerezo de Río Tirón.

Canecillos con esculturas de un estupendo grifo y un león

Este segundo taller se ocupa de ciertos canecillos y capiteles del transepto. El modelado de las figuras es mucho más cuidado y se especializa en animales del bestiario como dragones, grifos y leones de cuidado plumaje, acaracolados mechones y colmillos bien marcados.

Capitel con una arpía y un dragón

Exterior

Levantada en buena sillería caliza y caracterizada por el notable grosor de sus muros, la iglesia de Butrera presenta planta de cruz latina definida por una cortísima nave cubierta con bóveda de cañón, un crucero marcado tanto en planta como en alzado y un espacio presbiterial compuesto por un breve tramo recto cubierto con cañón apuntado y un ábside semicircular con bóveda de horno.

Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua de Butrera, desde el sureste

Precisamente por las escasas dimensiones de su nave, en ocasiones la planta del templo ha sido descrita como de cruz griega, sin embargo, su disposición longitudinal parece clara pese a que desde primer tramo de la nave, cubierto en este caso con una bóveda de crucería reforzada por nervios, abran sendas capillas laterales abovedadas mediante cañones apuntados a modo de crucero. Esta morfología recuerda a la no lejana iglesia de Tabliega, en el Valle de Losa.

La iglesia desde el sur

Como señalábamos, la iglesia románica de Butrera es fruto de dos campañas constructivas que se llevaron a cabo consecutivamente durante las décadas finales del siglo XII y los albores del XIII; una primera en la que se erigiría presbiterio y cabecera; y una segunda, obra de un taller más depurado, en las que se remataría la construcción con la erección de la nave, el crucero y buena parte de su ornamentación tanto exterior como interna. Ya en época posmedieval sería levantada su espadaña sobre el hastial occidental, y en el muro meridional el pórtico que protege su portada principal y la sacristía aneja.

Pórtico que cobija la puerta

Al exterior, el elemento más relevante es su ábside semicircular, articulado en tres paños separados entre sí por dos contrafuertes prismáticos. En el centro de cada uno de los paños abre un ventanal mediante arco e medio punto sobre columnas y capiteles figurados.

Ábside central

El ventanal del paño meridional fue mutilado y quedó semioculto al añadirse la sacristía y abrirse un nuevo vano de iluminación, apreciándose pese a ello los tacos y las puntas de clavo de su guardapolvo y arquivolta, así como un rudo capitel en el que se identifican dos cuadrúpedos.

Resto del ventanal meridional del ábside

Su correspondiente ventanal del paño norte presenta también un arco de medio punto (en cuyo tímpano fue reaprovechado un canecillo zoomorfo) que descansa sobre columnas coronadas con capiteles decorados con un animal muy desgastado y una curiosa composición a base de tubos superpuestos. A su lado, pero ya en el tramo recto, se abre otro ventanal cegado en cuyos capiteles fueron representados sendos mascarones de grotesca gesticulación.

Ventanal norte del ábside

Mucho más elegante y complejo es el ventanal del paño central del ábside, configurado mediante un arco de medio punto doblado en cuya rosca interna fueron labrados dientes de sierra y en la externa una curiosísima sucesión de diez cabecitas humanas abrazadas por serpientes entrecruzadas que describen la forma de pequeños arquillos.

Ventanal del ábside repleto de escultura

Descansan sobre tres pares de columnas en cuyos capiteles identificamos una esquemática figura que parece representar la bestia apocalíptica de siete cabezas, un gloutón, dragones afrontados, de nuevo dos mascarones que emergen de la columna recordando a Siones y a San Pantaleón de Losa y, por último, lo que parece ser un batracio entre tallos de remate avolutado.

Detalle de los capiteles y arquivoltas

Completa la decoración absidial externa una maravillosa colección de canecillos figurados en la que queda bien patente la pericia del segundo taller que recogió el testigo del primero, mucho más tosco y popular.

Canecillos

Canecillos

Entre otros motivos, identificamos a un jinete sometiendo con su espada a una criatura fantástica, arpías, seres híbridos de desafiante gesticulación, más mascarones o una encantadora representación de una figura pensante.

Personaje dormido o meditando

En el muro sur y cobijada por un pórtico moderno en cuya cara exterior fueron también reaprovechados algunos canecillos, abre su portada principal, conformada por tres arquivoltas de perfil apuntado y roscas decoradas con motivos florales, acantos y puntas de diamante que descansan sobre elegantes cimacios decorados a base de zarcillos entrelazados y hexapétalas inscritas en clípeos.

Puerta ubicada en el muro sur

Las columnas, elevadas sobre prominentes plintos, rematan en capiteles historiados en los que se reconocen además de motivos vegetales, un combate entre un guerrero y un ser monstruoso, dragones afrontados y la recurrente escena del caballero victorioso ante la dama.

Por último, en lo referido al exterior, llama la atención en uno de los extremos del brazo meridional del crucero un relieve aparentemente reaprovechado en el que, pese a la erosión, se reconocen las figuras de Adán y Eva flanqueando el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Como suele ser habitual, ambas figuras aparecen desnudas, tapando pudorosamente sus vergüenzas mientras Adán se lleva la mano a su garganta.

Relieve del Pecado Original

Interior

Una vez en el interior, pese a su apariencia de cruz griega que comentábamos, se pone aún más claramente de manifiesto su disposición longitudinal de cruz latina; estructurándose el espacio en una sola nave de escasa longitud, el crucero cubierto con bóveda de crucería nervada y, tras el arco triunfal, un espacio cabecero compuesto por el consabido tramo recto abierto al hemiciclo absidial resuelto en cuarto de esfera.

Interior de la iglesia de Butrera

Arquitectónicamente lo más llamativo del interior de la iglesia de Butrera son las minúsculas absidiolas semicirculares -casi nichos por sus escasas dimensiones- abiertas mediante arcos apuntados abrazados por alfices rehundidos al muro sur de cada uno de los brazos del crucero.

Absidiolo norte

Estos minúsculos espacios semicirculares, concebidos probablemente ante la necesidad litúrgica de multiplicar el número de altares, ni tan siquiera quedan manifestados al exterior ya que toda su dimensión aprovecha el propio grosor del muro.

Ábside sur

El ingreso desde el espacio crucero al presbiterio se aborda mediante un arco triunfal doblado de perfil ligerísimamente apuntado que descansa sobre semicolumnas rematadas en capiteles figurados.

Capitel con caballeros en combate

En uno se aprecia un combate de jinetes armados con lanzas.

En el opuesto vemos cabezas de felino y de personas coronadas entre formas geométricas (aspas), motivo este que se repite en Siones, Vallejo de Mena y Tabliega de Losa.

Otro capitel de extraña iconografía y simbolismo

En uno de los capiteles del brazo norte del transepto, observamos un magnífico relieve a base de dragones y arpías, del ya mencionado taller relacionado con las iglesias del Valle de Sedano y de lejana filiación silense.

Dragones

De las tres ventanas con que cuenta el ábside al exterior, tan solo la central queda manifestada al interior, aprovechándose el espacio del vano ciego como pequeño camarín improvisado para una magnífica figura pétrea y sedente de la Virgen María que, por el ademán de su mano diestra, parece que podría haber formado parte de un grupo escultórico de la Anunciación.

Estatua románica de la Virgen María ubicada en el ventanal del ábside

También ciega al interior queda la ventana del tramo recto presbiterial, en la que su arquivolta animada con sencillas escenas pastoriles apea sobre columnillas cuyos capiteles presentan también motivos antropomórficos.

Ventanal delo muro norte del presbiterio

Por último, la pieza más sobresaliente del interior de la iglesia de Butrera es el relieve (que podría tratarse de un frontal de altar) hoy empotrado en el muro norte del templo, en el cual, se representa una escena completa de la Epifanía en la que, aún con restos de su policromía original, aparece la Virgen con el Niño, San José en segundo plano apoyándose sobre su cayado y los tres Magos entregando sus presentes, el primero de ellos en postura genuflexa.

Relieve de la Epifanía (Adoración de los Reyes Magos)

No lejos de Butrera, concretamente en Villasana de Mena, se conserva una pieza de casi idénticas características y que bien podría ser directamente una copia de esta. Por sus peculiaridades, ha sido puesto en relación también con la escultura de filiación silense de las iglesias de Gredilla y Moradillo de Sedano, así como con templos románicos sorianos.

MONASTERIO DE RUEDA DEL EBRO (SÁSTAGO/ZARAGOZA)

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No se qué hay de cierto en el aforismo de que: “la fe mueve montañas”, cuando ésta, la fe, ha “viajado” desde la credibilidad absoluta, hacia la curiosidad y el escepticismo, para llegar en su estado actual de “obra de arte”, –por vía de sucesivas amortizaciones–, dejando paso de su uso como “templo y cenobio exclusivo”, hacia la anécdota histórica, y a veces, como espacio dedicado a la restauración, amén de su historia.  Pero, sino montañas, esa fe arrolladora, de los siglos románicos, ha descubierto filones de roca de donde extraer la piedra que labrarían los “canteros” para que los “maestros arquitectos” de las órdenes religiosas, dieran forma final a sus templos y monasterios que durasen siglos.
Como este gran ejemplo cisterciense, del siglo XII/XIII. Si su conocimiento y visita ha “servido”, en principio, a los habitantes locales o de la comarca, en círculos amplios, conforme han avanzado las “tecnologías”, –desde el uso de galeras o carruajes con animales de tiro–, se ha facilitado su conocimiento, hasta por los medios virtuales, como ahora.
De estos, a través de las notas facilitadas por la “wiky”, y del programa “feedly”, que recoge información a su vez, del programa de “Arteguías”, construyo este “link”, para colaborar, –muy modestamente–, en difundir el conocimiento de su existencia, patrimonio de la cultura religiosa e histórica de nuestro país.

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Monasterio de Rueda (Real Monasterio de Nuestra Señora de Rueda)

El monasterio de Santa María de Rueda de Ebro se encuentra en el término municipal de Sástago, a unos 70 km. por carretera de Zaragoza. Se trata de uno de los cenobios cistercienses de mayor importancia en Aragón, junto con el de Piedra y el de Veruela. Introducción

Una de las imágenes más emblemáticas del Monasterio de Rueda

Hasta hace unos años el edificio se encontraba en un estado de deterioro muy avanzado, pero recientemente se han sucedido diferentes campañas de restauración que han recuperado gran parte del edificio original y, desde el año 2003, se encuentra abierto al público.

Comunicación entre el claustro y la sala capitular

Los orígenes del monasterio

Sus orígenes se remontan a la existencia de dos abadías cistercienses previas, de mediados del siglo XII: Salz y Juncerías. La vida de estos cenobios fue muy efímera, y su decadencia propició la fundación de Rueda, a donde se trasladaron muchos de sus monjes. Rueda tiene su origen en la donación que Alfonso II de Aragón (1164-1196) realizó a la orden del Císter en 1182, para que se construyera un nuevo monasterio a orillas del Ebro, frente a la villa de Escatrón. Se tienen noticias de una capilla consagrada a San Pedro, que se situaría en las inmediaciones de lo que hoy son las cocinas y el refectorio. Alrededor de esta capilla se edificaron el resto de dependencias monásticas, que ya se encontraban ocupadas en 1202. Muy pronto estos edificios se quedaron pequeños, y surgió la necesidad de ampliarlos.

Iglesia del Monasterio de Rueda: cabecera y campanario

Estas obras comenzaron en 1225, y un año más tarde se procedía a realizar la ceremonia de fundación. En 1238 se consagró, por lo que en este momento ya se encontraba terminada, al menos, la cabecera. Las obras del resto del edificio debieron prolongarse hasta mediados del siglo XIV.

Ábside lateral de la iglesia del Monasterio de Rueda

Descripción de la iglesia y las dependencias del Monasterio de Rueda

La iglesia

El templo es un magnífico ejemplo de arquitectura cisterciense, con formas sobrias y sencillas. Se trata de un edificio de tres naves, la central ligeramente más alta que las laterales.

Monasterio de Rueda: iglesia

Se cubre con bóvedas de crucería, divididas en cinco tramos, separados por arcos apuntados. Los arcos perpiaños también son apuntados, y se apoyan en pilares cruciformes, con medias columnas adosadas en sus frentes. La mayoría de los capiteles no presentan decoración, con la excepción de aquellos que se encuentran más cercanos a la cabecera del templo, que tienen motivos geométricos.

Naves de la iglesia de este gran monasterio cisterciense

La construcción debió iniciarse por la parte derecha del testero de la nave central, donde hay tres columnas con capiteles decorados con formas vegetales muy diferentes a las del resto de la iglesia. Una de éstas, de hecho, no tiene ninguna correspondencia con los elementos estructurales del edificio.

Capitel con decoración vegetal

En la nave meridional, en el tramo de los pies existe una curiosa ménsula que representa a un monje en cuclillas sacando la lengua. Dicha escultura ha provocado distintas interpretaciones.

Ménsula con monje sacando la lengua

El templo es muy luminoso, debido a las ventanas que filtran la luz del exterior que se encuentran en el óculo de la fachada de los pies y en los vanos de la cabecera.

Ventanal de la nave lateral sur

En el siglo XIV se abrieron las ventanas de los muros laterales, con formas caprichosas en forma de rombo, triángulo o círculo, con celosías caladas, y en el muro que marca la diferencia de altura de la nave central.

Curiosos ventanales de la nave sur y central

El testero de las naves es recto, y carece de deambulatorio. Una de las particularidades del monasterio de Rueda frente a otros ejemplos cistercienses es que su iglesia no tiene crucero.

Ábside central con remate plano

Esto quizás sea un indicativo de las dificultades que atravesó la construcción del edificio por la falta de recursos económicos. Otro signo que apoya esta hipótesis es el cambio de material. Aunque la obra se comenzó a construir en piedra, en un momento determinado se sustituyó por el ladrillo, como puede observarse en la parte alta de los muros. Se trata de un material más barato, y mucho más fácil de conseguir en esta zona.

La sacristía

En el muro meridional se encuentra adosada la sacristía, que no es más que un pequeño espacio de planta rectangular, cubierto por una bóveda de medio cañón ligeramente apuntada, que debió de ser construida en una fecha muy temprana, y que en la actualidad se encuentra decorada con unas pinturas realizadas en época moderna

Bóveda de la sacristía

Junto a la sacristía, en el muro se abre una puerta que permitía el acceso directo de los monjes desde los dormitorios, situados en el piso superior del claustro, en la panda más cercana al templo. Junto a este acceso hay otra puerta que comunica la iglesia con el patio. El otro acceso a la iglesia se encuentra en la portada de los pies.

Escalera de Maitines

La capilla del Santo Cristo

En el muro septentrional se encuentran tres pequeñas capillas, conocidas como la del Santo Cristo, la de San Bernardo, y la de Santa Bárbara. Solamente la primera es de época medieval, y su cronología resulta muy controvertida, ya que se han llegado a dar fechas tan lejanas como 1230 y los años finales del siglo XIII.

Capilla del Santo Cristo

Se accede a ésta por medio de un arco apuntado que descansa sobre modillones de rollos, sin columnas. El interior es un espacio de reducidas dimensiones, cubierto con bóveda de crucería, y dos vanos, uno de ellos situado en un lateral, que comunica con la capilla de Santa Bárbara y que originalmente se abriría al exterior, y el otro en el muro septentrional.

Capilla de Santa Bárbara

Todavía pueden verse los vestigios de la puerta que comunicaría la iglesia con el cementerio. Las otras dos capillas, situadas una a cada lado, fueron construidas en el siglo XVII, y sus formas barrocas rompen con la armonía del edificio medieval.

La fachada occidental

La fachada occidental de la iglesia abacial

La fachada de los pies está conformada por una portada con un rosetón en la parte superior, y dos gruesos contrafuertes a ambos lados. La portada está formada por un arco ligeramente apuntado, con tres jambas con sus correspondientes capiteles decorados con formas vegetales, y dos cabezas de hombres en los extremos.

Rosetón

Éstas tienen su correspondencia en otras tantas arquivoltas, bajo las cuáles se encuentra el acceso al templo, ya que la portada carece de tímpano.

Puerta oeste de la iglesia

La cronología de la portada es controvertida, pues algunos autores defienden que su construcción fue contemporánea a la de la fachada, mientras que otros la sitúan en el siglo XV, debido a las formas de sus capiteles.

Detalle de la hojarasca gótica de la puerta

La torre

La torre de la iglesia es quizás uno de los elementos más llamativos, debido a su altura y la esbeltez de sus formas. Se encuentra en la cabecera de la iglesia, sobre la sacristía y la capilla lateral aneja, y fue construida en el siglo XIV.

Torre mudéjar

Originalmente su planta era octogonal, y estaba realizada en ladrillo sobre un basamento pétreo, pero en el siglo XVIII se modificó la parte superior. Está decorada con ladrillos en esquinilla y bandas en zig-zag.

Decoración de ladrillo en resalte del campanario mudéjar

El claustro

Bella imagen del claustro

El claustro se sitúa al sur de la iglesia. Su planta es ligeramente trapezoidal, con bóvedas de crucería en las cuatro pandas. Contaba con un solo piso rematado por una terraza, tal y como puede verse en la actualidad, pero en el siglo XVI se decidió levantar una segunda altura, realizada en ladrillo, de la que no se ha conservado prácticamente nada.

Claustro

Los vanos que comunican las pandas con el exterior se abren sobre un zócalo corrido. Éstos son de varias tipologías. Por un lado hay dobles arcos de medio punto, separados por una columna de una factura muy fina, enmarcados a su vez por otro gran arco apuntado, en cuyo tímpano se abre un óculo lobulado.

Arquería del claustro

En otras ocasiones la columnita que separa el doble arco se sustituye por un pequeño pilar cruciforme, con medias columnas adosadas en sus frentes.

Uno de los espacios más pintorescos del Monasterio de Rueda es su claustro

Las arcadas de la panda occidental son muy posteriores, y se enmarcan ya por completo dentro de la estética del gótico, con grandes arcos apuntados y tracerías caladas que se corresponden a la última parte del claustro, realizada en torno a 1350. Cada uno de estos arcos se enmarca, en el exterior, por un grueso contrafuerte, que contribuye a contrarrestar los empujes de las bóvedas.

La mayoría de los capiteles del claustro se decoran con formas vegetales y geométricas. La excepción a esto se encuentra de nuevo en la panda occidental, la más tardía, en cuyos capiteles hay formas humanas y animales, lo que indica una cierta relajación en los preceptos de la orden con el paso de los años.

Capiteles zoomorfos

La panda septentrional

En esta galería los monjes se reunían para leer los libros santos. En esta galería se abre la conocida como Puerta de los Monjes, que permite acceder a la iglesia. Junto a ella hay un gran arcosolio que albergaba un sepulcro que no se ha conservado, y en el que se pueden ver algunos restos de policromía de finales del siglo XIII.

La panda occidental

Es la más tardía de todo el conjunto, como puede verse por las arcadas con tracerías góticas, y la riqueza de los capiteles con temas zoomorfos (bestiario real y fantástico).

Capitel zoomorfo de la panda occidental del claustro

Lo más destacado de esta galería es la puerta que comunica el claustro con el exterior, cuya decoración es muy similar a la puerta del Refectorio y de la Sala Capitular.

Dependencias claustrales

El armario

Las principales estancias monásticas se distribuyen en torno al claustro. En la panda oriental la primera sala con la que se encuentra el visitante es el armario. Se trata de un espacio de dimensiones muy reducidas, destinado a albergar la primitiva biblioteca, que debía tener un escaso número de libros.

La Sala Capitular

Junto al armario, en la misma galería, se encuentra la Sala Capitular, que responde a la estructura tradicional de este tipo de espacios en la arquitectura cisterciense.

Puerta de acceso de la sala capitular

Se accede mediante un gran arco apuntado, que se encuentra flanqueado por otros dos vanos a modo de ventanas.

Monasterio de Rueda: interior de la sala capitular

La sala destaca por el virtuosismo de sus formas arquitectónicas y escultóricas, que se alejan por completo de la austeridad del resto del edificio. Las ventanas y la puerta se decoran con puntas de diamante, con un óculo en su parte superior, que originalmente se encontraba cubierto con lacería.

Otro aspecto de esta sala capitular

El interior es un espacio de planta rectangular con un banco corrido en sus laterales y dos pilares que conforman tres naves con dos tramos, cubiertos con bóvedas de crucería. Los pilares centrales se articulan por medio de ocho baquetones, que rematan en capiteles con formas vegetales, similares a los de las ventanas y la puerta de acceso. Son varios los autores que la han relacionado con la Sala Capitular del monasterio de Piedra, fundamentalmente por motivos estilísticos.

Columnas que soportan nervios de la sala capitular

La escalera del dormitorio

Esta escalera fue completamente reformada en el siglo XVII, y no se conserva nada de época medieval. Se trataba de una estructura sencilla, que subía a los dormitorios en dos tramos, y a la que se accedía desde el locutorio.

La prisión

Situada detrás de la escalera se encuentra la prisión, accesible desde el locutorio. Es una sala de unas dimensiones muy reducidas, de planta rectangular, cubierta con bóveda de cañón ligeramente apuntada.

Entrada a la prisión

El locutorio

Se trata de un espacio alargado, cubierto con una bóveda de crucería de dos tramos, y una puerta que lo comunica con el exterior.

Bóveda del locutorio

El pasaje

Es un pequeño pasillo cubierto con bóveda de cañón que permitía el acceso al huerto y el acceso a la sala de los monjes.

El pasaje

La sala de los monjes o Scriptorio

Tiene unas formas muy tradicionales, similar en su estructura a la Sala Capitular, aunque con una decoración mucho más austera. Se puede acceder mediante el pasaje anterior, o desde el claustro. La estancia se articula por medio de dos pilares octogonales en el centro, que conforman dos naves con tres tramos cada una, cubiertas con bóveda de crucería simple.

A diferencia de la Sala Capitular, estos dos pilares tienen sus frentes lisos lo que confiere a la estancia una gran sobriedad.

Los dormitorios

Sobre las estancias que se abren a la panda oriental se encuentran los dormitorios de los monjes. Se trata de una sala alargada, de unos 30 metros de longitud, con arcos diafragma apuntados, que originalmente estarían realizados en ladrillo y con arranques de piedra. Se puede acceder desde la iglesia o desde el claustro. La sala fue muy reformada en época barroca y posteriormente ha sido objeto de algunas restauraciones muy agresivas.

Dormitorio de los monjes

El calefactorio

Ubicado en la panda meridional, era la única sala que contaba con calefacción, lo que explica que a continuación se encontrasen el refectorio y las cocinas. Originalmente era una sala cuadrada con dos alturas, la superior cubierta mediante cúpula con pechinas. En época barroca se modificó por completo, sustituyendo la estructura medieval por una nueva sala que funcionase como locutorio, debido a las nuevas necesidades de la comunidad. De la estancia primitiva tan sólo se conserva un pequeño espacio al que se accede desde el Refectorio.

El refectorio

El Refectorio es una gran sala de planta rectangular, de una gran amplitud. Se accede por medio de una portada muy similar al arco de entrada de la Sala Capitular.

Puerta del refectorio de los monjes

En los laterales hay ménsulas de rollos, que sostienen una imposta, y en donde apoyan los cinco arcos fajones apuntados, que dividen a la bóveda en seis tramos.

Magnífico aspecto del refectorio de los monjes del Monasterio de Rueda

La estancia se iluminaba por medio de ventanas con arcos de medio punto abocinados, abiertos en los muros laterales, que se cegaron en el siglo XVII, y en el muro occidental se encuentra el acceso a la cocina.

Junto a esta puerta está el púlpito, embutido en el muro, con una escalera que se comunica con la sala mediante una arcada con capiteles decorados con formas vegetales, y que desemboca en el ambón.

Capitel tallado con trépano

En los muros norte y sur también hay grandes vanos que permiten la iluminación del interior, en forma de arco de medio punto, y un gran óculo en el medio.

Bóveda de medio cañón apuntado del refectorio

El lavatorio

Frente al Refectorio, en el claustro, se encuentra el lavatorio. Se trata de un templete de planta octogonal, único en su categoría dentro de la arquitectura cisterciense de la Península Ibérica, dado que lo más habitual es que sean hexagonales o cuadrados.

El lavatorio

Cada uno de los lienzos se comunica al exterior mediante arcos apuntados muy sencillos, que sostienen una cúpula ojival de nervios que convergen en la clave central. No se ha conservado la fuente interior.

Bóveda del lavatorio

La cocina

Era un espacio de planta cuadrangular, abovedado, que se encontraba junto al Refectorio y que fue profundamente transformado en época barroca. En la actualidad se encuentra completamente arruinada.

Otros edificios y dependencias monásticas

Entre el resto de edificios que conforman el monasterio, destaca la cilla, donde se almacenaba el grano. Se sitúa fuera del claustro, cerca de la cocina, aunque lo habitual dentro de la estructura de un monasterio cisterciense es que se localice en la panda del oeste del claustro. Tiene dos alturas, la inferior con cuatro pilares que conforman dos naves cubiertas por una bóveda articulada en cinco tramos. La planta superior se construyó en un momento posterior, y presenta un espacio diáfano cubierto con una techumbre a dos aguas y arcos diafragma.

La noria y el acueducto

Una de las estructuras extraclaustrales más interesantes del Monasterio de Rueda es el conjunto de azud, noria y acueducto gótico que captaba el agua recogida del río Ebro y lo distribuía hacia el monasterio.

Noria en pleno funcionamiento

En la actualidad estas estructuras han sido impecablemente restauradas y en ocasiones es posible verlas funcionar coordinadamente.

Azud, noria y acueducto del Monasterio de Rueda

Construcciones de los siglos XVI, XVII y XVIII

El resto de construcciones del monasterio son añadidos de época moderna. La conocida como Galería de la Plaza de San Pedro fue construida en el siglo XVI siguiendo la estética herreriana. La Hospedería, que se sitúa frente a esta Galería, se construyó a finales de esta centuria, y se encuentra en relación con la construcción anterior.

La Hospedería

El palacio abacial ya existía en época medieval, aunque nada se haya conservado de este momento. La construcción actual es el resultado de diferentes etapas constructivas acaecidas entre los siglos XVII y XIX. Por último la Puerta Real, que forma parte del palacio abacial, se construyó en el siglo XVII. En este momento se debió de construir también la fachada del monasterio, realizada en estilo herreriano.

Galería de la Plaza de San Pedro

(Autor del texto: Víctor López Lorente, Arteguías.)