MONASTERIO DE “SANT BENET”

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Quiero, necesito un descanso, un sedante espiritual, una quietud que me ayude a navegar por la vida, cuanto de ella pueda quedarme, (¡¡¡que tan larga y pródiga espero y deseo…!!!), para lo que caminando por la “red”, hago parada e indago de lugares adecuados, habida cuenta, ¡¡¡señor de los cielo…!!!, que los sitios monacales, hoy se atemperan mucho a la templanza del espíritu, ¡¡¡y a la gastronomía…!!! Monacatos que dispensen, además de “sopa boba”, silencio y oración, como reza el rezo del “ora et labora” redentor. Que exista biblioteca a mano, algo de radio, y ¡¡¡paseos por la huerta…!!!, sorteando enterramientos de antiguos abades.

Bueno, además catre muelle, ¡¡¡donde cabecear las siestas…!!!

A Christian worshipper prays in the Church of the Holy Sepulchre in Jerusalem's Old City during the Palm Sunday procession

De tales requerimientos y sutilezas, tengo seleccionado el que aquí retrato, nada original, con la estimable ayuda del señor Tomé, veedor y publicista en la “red”.

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¡¡Una de mis muchas perplejidades…!!!

Un Monasterio tan importante en la historia eclesial de CATALUÑA, que forma parte del conocido complejo “Mon Sant Benet”, destinado a función hostelera, recreativa, cultural y, ¿divulgativa…?, de la historia monacal. 

Monasterio de Sant Benet de Bages, Barcelona

(Autor del texto del artículo: José Manuel Tomé)

Introducción

En plena comarca del Bages, centro neurálgico de Cataluña, el Monasterio de Sant Benet de Bages se ubica a unos 70 kilómetros al norte de Barcelona y a apenas una decena de Manresa, a orillas del río Llobregat y a medio camino entre las localidades de Navarcles y Sant Fruitós, término municipal este último al que pertenece.

Se trata de uno de los monasterios más relevantes de Cataluña tanto en lo artístico como en lo cultural, llegando a despertar entre los años de la llamada “Reinaxença” gran interés entre los intelectuales catalanes, hasta el punto de que tras caer en manos de la importante familia Casas, fue el propio Josep Puig i Cadafalch, quien dirigió sus obras de restauración.

Monasterio de Sant Be

En la actualidad, tras ser adquirido en el año 2000 por la Caixa de Manresa, forma parte del conocido como complejo Mon Sant Benet, inaugurado en 2007 y destinado a función hostelera, recreativa, cultural y divulgativa de la historia monacal.

Breve aproximación histórica

La repoblación cristiana de la fértil vega del Llobregat se remonta a los años de Wifredo el Velloso (último cuarto del siglo IX), una empresa que continuarían sus sucesores en décadas posteriores a través del patrocinio de una serie de fundaciones monásticas entre las que destacaría Santa Cecilia de Montserrat y la que nos ocupa de Sant Benet.

Santa Cecilia de Montserrat

La fundación de Sant Benet se debe concretamente a un personaje de nombre Sala, emparentado con los Vizcondes de Osona tras su casamiento con Ricarda. Este matrimonio, tras una visita a Roma junto a otros notables del momento en la que traen unas reliquias de San Valentín, funda Sant Benet hacia el año 950, aunque la iglesia no sería consagrada hasta un 3 de diciembre del 972 como acredita un documento conservado.

Tras ser arrasado por los musulmanes en tiempos de Almanzor, la labor de reconstruir Sant Benet le es encomendada por Arnulf, Obispo de Vic, al canónigo Ramió, contando además con el apoyo de una bula pontificia promulgada en el año 1017.

Tras un breve lapso de tiempo en que funciona como filial del monasterio francés de Sant Ponç de Tomieres, Sant Benet vuelve a poder del papado dentro de la órbita cluniacense, siendo de nuevo asolado por una escaramuza almorávide en 1105.

Exterior del conjunto del Monasterio de Sant Benet de Bages

Tras ser de nuevo reconstruido y consagrado en 1212, el monasterio viviría su periodo de mayor esplendor entre los siglos XIII y XIV, viéndose truncada su influencia por la peste negra de 1348, la cual, dejaría la comunidad reducida a dos monjes iniciándose así un lento declive que culminaría con su cesión al monasterio de Montserrat, a su vez, dependiente de San Benito el Real de Valladolid.

Un pavoroso incendio en 1633 dejó el monasterio muy maltrecho, sobreviviendo a duras penas hasta su definitiva exclaustración con motivo de la Desamortización de Mendizábal en 1835. Poco después pasaría a manos privadas, siendo restaurado en dos ocasiones, la primera por el citado Puig i Cadafalch y la segunda, ya en el siglo XXI, con el fin de adaptar el monasterio a su nueva funcionalidad.

Cuadro de Santiago Rusiñol que representa una de las esquinas del claustro

El Monasterio de Sant Benet

Del primitivo monasterio románico de San Benet de Bages tan sola ha llegado a nuestros días su reformada iglesia y su claustro, siendo obras más tardías las dependencias que lo circundan como el dormitorio, la despensa, la bodega y el palau abacial anejo.

La iglesia

La iglesia monacal es una construcción de una sola nave de tres tramos abierta a un crucero marcado en planta y alzado que da paso a un ábside semicircular. Paralelos a la cabecera principal se disponen, en cada uno de los brazos del crucero, sendas capillas absidiales laterales, las cuales, no son apreciables al exterior ya que el espacio de sus pequeños hemiciclos se limita al grosor del muro.

Sant Benet de Bages desde la cabecera

Queda cubierta la nave mediante una bóveda de cañón ligeramente apuntada reforzada por arcos fajones sobre pilastras que se corresponden con los contrafuertes exteriores, apareciendo hoy en día el espacio cabecero interior considerablemente adulterado debido a una serie de molduras, yeserías y policromías barrocas.

Interior de la iglesia

Ocupando el mismo espacio que la cabecera, a un nivel inferior y accesible mediante unas escaleras se sitúa la cripta, también profundamente adulterada tras la adición de un falso techo plano pero en la que aún se aprecian los soportes sobre los que descansaban sus abovedamientos

Al exterior, la iglesia monacal llama la atención por su sencillez, limitándose los recursos ornamentales a la ventana del brazo norte del transepto y a una banda de arquillos ciegos de sabor lombardo que recorre los muros laterales y cabeceros a la altura de las cornisas.

La iglesia monacal desde el norte

Cuenta San Benet de Bages con dos torres-campanario: una en el ángulo suroccidental en la que es perfectamente perceptible a través de las diferencias de aparejo las distintas etapas de su construcción; y una segunda de dos cuerpos de ventanas elevada sobre el arco fajón que separa el crucero y el primer tramo de la nave.

Es en la fachada occidental y bajo un desnudo ventanal donde se habilita su portada principal, configurada mediante tres arquivoltas de medio punto sobre columnas acodilladas coronadas por capiteles figurados.

Portada occidental

En los capiteles del lado izquierdo de la portada se distingue una composición vegetal en la cesta más exterior, aves entre entramados vegetales en la intermedia, y una curiosa escena doble en la que un hombre es aprisionado por dos leones en la interior.

Capitel de la portada

Al lado opuesto se repite el esquema de motivos vegetales en la cesta exterior; apareciendo una escena en la que dos leones muerden su propia cola en el capitel intermedio, y en el más interno una curiosa composición en la que unas bocas monstruosas regurgitan unos tallos que son picoteados y mordidos respectivamente por aves y cuadrúpedos.

El claustro

El elemento del conjunto de Sant Benet de Bages que mayor interés ha despertado desde siempre entre historiadores del arte y aficionados ha sido su claustro románico, adosado al costado sur del templo semiencajonado entre el brazo meridional del transepto y la torre campanario de los pies.

Claustro del Monasterio de  Sant Benet de Bages

Al propio interés que en sí mismo atesora el claustro de Sant Benet, se le suma el especial encanto que le confiere la exuberante naturaleza que crece en su pequeño jardín central, dándole al espacio un toque añadido de romanticismo.

Capiteles del claustro

El acceso al recinto claustral se abordaba desde el brazo sur del crucero de la iglesia, disponiéndose una bonita portada de una sola arquivolta de medio punto animada con decoración de cestería y que descansa sobre columnas de fuste monolítico y capiteles de cimacio ajedrezado.

De los dos capiteles con que contaba la portada, el del lado derecho ha desaparecido por completo, mientras que su cesta contraria presenta una interesantísima decoración en la que identificamos al Señor siendo elevado por dos ángeles que le flanquean.

Claustro

Cuenta el claustro con cuatro pandas conformadas cada una de ellas por dos grupos de tres arcos de medio punto separados entre sí por un potente pilar central justo en el centro de cada crujía.

Los arcos descansan sobre dobles columnas rematadas cada una de ellas en su propio capitel independiente, contándose un total de 64 cestas decoradas en todo el claustro, 16 por panda.

Una de las pandas del claustro de Sant Benet de Bages

Comenzando el recorrido por la panda oriental, justo frente a los vanos que en origen daban acceso a la sala capitular, puede observarse que se trata del sector de mayor sencillez en cuanto a la decoración de sus cestas se refiere, predominando las vegetales, las de entrelazo geométrico y apareciendo residualmente algún animal.

Capieteles vegetales con algunas aves

Llama la atención un capitel en el que, en cada uno de sus ángulos, aparecen unos curiosos personajes sosteniendo una especie de ramas de palma como si de alas se tratase y con las que, a su vez, parecen esconder su desnudez. Esta escena se repite en uno de los capiteles de la crujía norte.

Capitel figurado

Mucho mayor interés presenta, sin embargo, un capitel reaprovechado que, por sus hechuras y su técnica, parece anterior al resto del conjunto, posiblemente prerrománico. En él, son apreciables en sus cuatro caras un entrelazo, un Pantocrátor, una Anunciación, y una escena en la que un ave susurra algo al oído de un personaje, a cuyos pies, aparece otro postrado de rodillas.

Para muchos especialistas, este personaje podría ser San Benito, titular del monasterio; sin embargo, últimamente hay quién señala la posibilidad de que se trate de San Valentín, cuyas reliquias fueron traídas por los comitentes desde Roma, por lo que el personaje arrodillado bien podría ser Sala o su esposa Ricarda, fundadores del cenobio.

Capitel reaprovechado

En la panda sur predominan también los capiteles de temática vegetal, siendo especialmente interesante la variedad del repertorio de sus motivos: zarcillos entrelazados, pámpanos, brotes, pencas, etcétera.

Capitel con ángeles de enormes alas

De entre las cestas figuradas, destaca una en la que figuran ángeles de enormes alas en cada una de sus caras, otro similar a base de aves y, sobre todo, una curiosa escena de caza en la que cuadrúpedos (seguramente cánidos) acechan a un rebaño de ovejas que pasta tranquilamente. No es para nada casual que esta cesta fuese ubicada justo frente a lo que era la puerta del refectorio de monjes, quizás como exhortación contra el pecado de la gula.

En la panda occidental, como en sus contiguas, predominan igualmente los capiteles vegetales, todos ellos de gran calidad y variedad en sus diseños. Junto a ellas, se aprecian otras escenas como aves enfrentadas picoteando frutos, o la lucha entre un hombre y un león.

Una de las más enigmáticas composiciones del claustro de Sant Benet de Bages es la cesta en la que dos personajes -masculino y femenino- entrelazan sus manos mientras agarran respectivamente su capa y su sayón. En torno a ellos, otros personajes hacen sonar cuernos musicales y agitan palmas. Podría tratarse de una ceremonia matrimonial.

Capitel que ha sido interpretado como una boda

Por último, es la panda norte, la más próxima a los muros de la iglesia y a su puerta de acceso, la más fecunda en cuanto a la variedad iconográfica de sus capiteles.

Iniciando la lectura desde su extremo occidental, comienza la sucesión de capiteles con una composición en la que aves rapaces aprisionan a un cuadrúpedo y a otra ave de menor tamaño. A continuación, ocupando las dos cestas y pudiendo ser el preludio del capitel anterior, identificamos una escena de cetrería en la que varios hombres a caballo portan halcones prestos a la cacería.

Capitel de la Virgen con el Niño

Tras él, identificamos una Virgen con el Niño en compañía de San José apoyado en su cayado. Esta representación es prácticamente idéntica a otra existente en la panda sur. A continuación, de nuevo una enigmática escena en la que varios personajes aparecen aprisionados por lo que parece una serpiente, la cual muerde a uno de ellos.

En el resto de capiteles de la arquería septentrional predomina la temática vegetal, a excepción de una segunda representación de figuras sosteniendo palmas a modo de alas prácticamente idéntica a la ya descrita de la crujía oriental.

El claustro, que para la mayoría de especialistas se encuadraría cronológicamente en los años finales del siglo XII, se cubre en sus cuatro galerías mediante bóvedas de cañón, solucionándose los ángulos por medio de arcos de descarga que parten de las esquinas y rematan en capiteles.

Es en uno de estos capiteles, en el que por tercera vez en todo el claustro de Sant Benet encontramos una representación de la Sagrada Familia, donde aparece una inscripción en la que puede leerse “conditor operis vocabatur Bernad”, siendo identificado este nombre de Bernardo con el del autor, o al menos uno de los artífices principales, de los capiteles del claustro.

¿Aprobarías mi elección…?

 

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Un comentario en “MONASTERIO DE “SANT BENET”

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