CALATRAVA LA VIEJA

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 Evidente; algo más de veintidós años de permanencia, –al menos como “base” familia–, en CIUDAD REAL, dan para muchas cosas. Entre ellas, como modesto aficionado a las “piedras” históricas, a la visita en varias ocasiones a estos retazos del “encuentro” moros-cristianos”, del espacio entre ALARCOS y CALATRAVA LA VIEJA.

Lo fundamental está claramente expuesto en los textos que acompañan esta exposición fotográfica. De “Arteguias” publicado en la www. Feedly, de donde se extraen comentarios y fotos.

http://www.patrimoniohistoricoclm.es/parque-arqueologico-de-alarcos-calatrava/el-yacimiento/

Castillo de Calatrava la Vieja

(Ciudad Real)

El Castillo de Calatrava la Vieja se encontraba en un lugar tan alejado de las bases cristianas que los mismísimos templarios no pudieron defenderla.

Castillo de Calatrava la Vieja

El proceso de restauración de la fortaleza de Calatrava la Vieja (Ciudad Real) ha sido intenso en los últimos años, a pesar del lamentable estado de abandono en que estaba.

Introducción

El yacimiento de Calatrava la Vieja se localiza en el término municipal de Carrión de Calatrava (muy próxima a Ciudad Real), y actualmente forma parte del Parque Arqueológico de Alarcos-Calatrava (propiedad de Castilla La Mancha).

Si miramos a la etimología del nombre, Calatrava deriva del árabe Qal’at Rabah. Si bien la primera parte del epónimo hace referencia a “fortaleza”, se desconoce el significado de la palabra Rabah, aunque podría hacer referencia al nombre del primer encomendado o fundador de la ciudad en el siglo VIII. Es muy habitual que las ciudades de fundación andalusí de este momento adquieran el nombre de su encomendado o fundador, por lo que no es de extrañar que en este caso estemos ante un caso similar. Posteriormente, ya en época de la Reconquista, y al pasar a formar parte del Reino de Castilla, el nombre de la ciudad fue adaptado al castellano bajo el topónimo de Calatrava.

Desde 1984, la ciudad fortificada de Calatrava la Vieja ha sido objeto de investigación arqueológica por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, contando desde 1995 con la colaboración del INEM y de la Escuela Taller de Alarcos para la creación de empleo asociado al enclave arqueológico mediante programas de talleres de trabajo.

Este intenso programa arqueológico ha favorecido no sólo el descubrimiento de gran cantidad de estructuras en el enclave arqueológico, sino la consolidación de los elementos descubiertos y el acondicionamiento y puesta en valor de la ciudad para su visita, siendo uno de los objetivos principales del proyecto acercar el sitio arqueológico al público general. Todo ello ha permitido dar valor a uno de los asentamientos más importantes de la historia medieval hispana (sobre todo de la meseta sur y de la historia de Al-Ándalus).

Localización geográfica.-Calatrava se situaba en el centro de la submeseta sur. Tenía una importante situación estratégica, ya que se localizaba en la margen izquierda del río Guadiana (que le servía de protección natural) y entre un importante cruce de caminos (por ella pasó la vía principal que unía Córdoba y Toledo, Mérida con Zaragoza y el Atlántico con el Mediterráneo. Esta situación dio lugar a un intenso tráfico comercial en la zona, convirtiéndola a su vez en un enclave crucial en el sistema defensivo de la Meseta.

Calatrava la Vieja y el Guadiana

Sin embargo, uno de los principales problemas del enclave, y que fue la causa de su abandono definitivo, fue el carácter pantanoso que presenta el río Guadiana en el tramo en el que se localiza la ciudad. Esto provocó la retención y estancamiento de aguas, siendo el origen de enfermedades y de malos olores. Así, si bien su señalada situación estratégica hizo que se adquiriese como uno de los lugares más importantes, sus condiciones insalubres para su hábitat, provocaron su rápido despoblado una vez fue abandonada como enclave militar.

Historia.-En las excavaciones arqueológicas no se han localizado niveles romanos ni visigodos, si bien se han documentado algunos restos de época anterior, de la edad del hierro.

Lo cierto es que no tenemos constatación de esta ciudad hasta el siglo VIII. La primera referencia documental que tenemos de la misma data del año 785 (siendo una de las ciudades islámicas más antiguas de la Península Ibérica), época de Abderramán I, cuando las fuentes documentales nos dicen que el emir de Córdoba persiguió a un rebelde toledano llamado Abu al-Aswad hasta la fortaleza de Calatrava.

Calatrava la Vieja: alcázar

Así, en época omeya, en enclave jugó un papel decisivo en las luchas que enfrentaron a los muladíes de Toledo con Córdoba. Pero su importancia se acentuó a partir del año 853, cuando a raíz de su práctica total destrucción en ese año por los rebeldes toledanos, fue reconstruida de forma inmediata por Al-Hakam (hermano del emir Muhammad I). A partir de ese momento, se convirtió en la ciudad más poblada entre Córdoba y Toledo hasta el siglo XIII, gozando de gran importancia. En 1147 Calatrava fue tomada por Alfonso VII, pasando a ser el enclave más avanzado en la lucha de la reconquista frente al Islam.

Encomendada al temple en un primer momento, al ser descartada por esta orden, en 1158 Calatrava fue encomendada por Sancho III al Císter, naciendo así la primera orden militar autóctona de la Península Ibérica: la Orden de Calatrava, la cual fue suprimida con la Primera República Española, pasando a ser una institución honorífica actualmente.

Iglesia de Calatrava la Vieja. SIglo XII

La ciudad estuvo en manos del reino de Castilla hasta la victoria de los almohades en la batalla de los Alarcos en el año 1195, cuando fue conquistada de nuevo para territorio musulmán. Si bien a los pocos años de esta batalla fue de nuevo conquistada por el rey castellano Alfonso VIII poco antes de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212, lo cierto es que a partir de ese año la ciudad inició su decadencia, dejando atrás los siglos de esplendor de una de las ciudades islámicas más antiguas de la Península.

Alfonso VIII

La ciudad pasó a un segundo plano, la orden de Calatrava trasladó su sede al castillo de Dueñas en 1217. A partir de este momento, pasa a denominarse Calatrava la Vieja, nombre con el que la conocemos actualmente, para denominar al segundo enclave de la orden Calatrava la Nueva.

Iglesia de Calatrava la Nueva

En siglo XVI, Calatrava la Vieja está prácticamente abandonada, debido en gran parte a las condiciones de insalubridad que hemos indicado antes que presenta esta zona del río. Resulta esclarecedor el testimonio de un viajero que pasó por allí en 1520 para visitar las ruinas de esta antigua ciudad de tanto esplendor:

“Calatraua la bieja hera çibdad despoblada e hera en tiempo de moros de doçientos vezynos e tiene las casas muy fuertes de tierra e tiene aun fortaleza e estan en pie los palacios del rrey moro e no mora en ella nadie por ser doliente por cabsa de los olores del guadiana que pasa junto con ella por la parte de malagon e tenia en tiempos moros e agora tiene una caba que se sale de guadiana llena de agua e arrida la villa e tornase a entrar en el rrio e lleva la cabeça del maestrazgo”.
La zona pasó a convertirse en un lugar insalubre que no era apto para el mantenimiento de una ciudad.
Descripción del yacimiento de Calatrava la Vieja.-Se trata de una ciudad amurallada de unas 5 ha. de extensión, que aumentan a 25 ha. por los extensos barrios que se construyeron extramuros.
La muralla y el foso.-Si bien la ciudad de Calatrava la Vieja se localiza en un cerro amesetado sobre elevado sobre la llanura que le rodea, la única defensa natural del asentamiento es proporcionada por el río Guadiana, el cual protege a la ciudad por el lado septentrional. En el resto de flancos fue necesaria la construcción de muralla y foso para proteger el acceso a la misma. La altura del cerro en el que se localiza le proporciona un amplio dominio visual sobre el entorno, sobre todo hacia el paso histórico de los Montes de Toledo, pero carece de una protección destacable, lo que hizo necesaria la construcción de defensas artificiales.
La muralla data en su mayoría de época omeya. El recinto amurallado se adapta al contorno del cerro, dando como resultado un perímetro de planta elíptica de 400 metros de eje mayor y 190 metros de eje menor. Se encuentra jalonada por más de medio centenar de torres de flanqueo. De las torres destacan: tres de planta pentagonal en proa y tres albarranas, siendo el resto de planta cuadrangular. Destacan dos torres albarranas de flanqueo localizadas en el exterior de la muralla, localizadas en la zona del alcázar, que se unían a esta mediante un pequeño puente.
Completa sus defensas artificiales con un foso húmedo artificial de 750 metros de longitud y 10 metros de profundidad, que está excavado en la propia roca del cerro donde se localiza el asentamiento y que se nutría de las aguas del río Guadiana, situado a los pies del asentamiento. Como dato a señalar, hay que decir que el foso de Calatrava la Vieja es el único foso de Al-Ándalus anterior al siglo X que se conserva íntegramente.
En cuanto a las puertas de acceso a la ciudad, en Calatrava la Vieja se documentan dos puertas en recodo de época emiral: una da acceso a la ciudad por el lado sur y otra que se localiza en el alcázar.
El alcázar, de planta triangular, tiene unas dimensiones de unos 3.500 m2 y estuvo en funcionamiento durante casi siete siglos.
Alcázar de Calatrava la Vieja
De entre las estructuras localizadas en su interior destacan: el aljibe de época islámica, que pasaría a convertirse en una mazmorra en época posterior; una posible sala de audiencias de época de taifas en la que se ha documentado también una gran piscina; restos de los cimientos de la iglesia templaria (sólo se ha documentado parte del ábside, ya que parece que la iglesia nunca se terminó, de planta dodecágona es uno de los pocos testimonios constructivos que tenemos de la Orden del Temple en Castilla), la iglesia de la orden de Calatrava; tres hornos de producción de cerámica que datan del siglo XIII, una fragua fechable en época ya cristiana, un edificio conventual de la Encomienda de Calatrava (siglo XIV) y una serie de edificios y dependencias pertenecientes a la Orden de Calatrava que, según las intervenciones arqueológicas se fechan entre comienzos del siglo XIII y comienzos del siglo XV, como restos de una herrería y dependencias abovedadas junto a la citada iglesia.
Ábside de la iglesia de Calatrava la Vieja
De las estructuras citadas que se conservan del alcázar, se pueden diferenciar dos etapas. De la primera, anterior al 853, dataría la parte interior del primitivo muro de cierre por el oeste y algunas de las torres en él incluidas (como la torre 5, de planta rectangular, construida en tapial de tierra, ladrillo y adobe, y que fue destruida en una de las obras de restauración). La segunda fase constructiva del alcázar se corresponde con las reformas llevadas a cabo en el 854, cuando se levantaron nuevas defensas. De esta segunda etapa destaca el monumental arco abovedado.
Finalmente conviene hacer referencia en este espacio a la coracha del alcázar, que si bien está aún por excavar en su totalidad, podemos saber algunos datos de la misma. La coracha formaba parte del sistema hidráulico de la ciudad y parece que ya en el año 854 estaría en funcionamiento. Su función era la de captar agua del próximo río Guadiana y elevarla hacia el alcázar para desde ahí ser distribuida por medio de canales.
La medina se localiza al oeste del alcázar, presentando una extensión de unas 4 ha. y es la zona que mayor espacio ocupa del recinto amurallado. Fue deshabitada a principios del siglo XIII, si bien es posible que bajo el subsuelo se conserve toda la estructura de su trama.
Puerta de comunicación de la medina con el alcázar desde éste
En esta parte del yacimiento no se han realizado excavaciones arqueológicas en extensión, siendo la única zona excavada mediante un sondeo, parte de una vivienda y de una calle empedrada datada en época almohade. Sin embargo, diversas prospecciones geofísicas del terreno han dado como resultado la existencia de numerosos espacios bajo el subsuelo, lo que corroboraría la información que nos proporcionan las fuentes de esta zona, que nos hablan de mezquitas, tiendas, baños, etc.
Los arrabales.-Fuera del recinto amurallado, la ciudad de Calatrava contaba con amplios arrabales (barrios extramuros) que rodeaban la ciudad y en los que se pueden documentar los elementos fundamentales de la realidad humana de la misma.
Así, se han documentado varias necrópolis, zonas industriales de producción de cerámica, restos de una coracha de abastecimiento de agua, restos del molino y puente de Calatrava, así como restos de una posible mezquita.
En la última campaña de excavaciones, realizada en el año 2014, las intervenciones se centraron en el arrabal norte del alcázar, ya que en palabras de los propios arqueólogos que dirigen las excavaciones, esta zona del yacimiento es especialmente importante por la evidente superposición que presenta el urbanismo cristiano de los siglos XIII y XIV sobre algunas de las estructuras domésticas que son previas, de época almohade (siglos XII-XIII).
Imágenes grandes del Castillo de Calatrava la Vieja (Pinche para agrandar)
Entrada al Castillo de Calatrava la Vieja
Vista parcial del castillo
Cartel informativo con foto aérea del conjunto de la fortaleza de Calatrava la Vieja
Entrada al alcázar de Calatrava la Vieja desde la medina
Vista parcial del alcázar desde la medina
Cartel informativo con foto aérea del conjunto de la fortaleza
(Autora del texto del artículo/colaboradora de ARTEGUIAS:
Leticia Tobalina)
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